Crónicas de Viaje
(1) (22)viaje al Sur
Cuentos de otros pagos
Por Alberto Moroy
La semana pasada viaje a un campo en la provincia de Río Negro (Argentina), distante a 1100 Km hacia el Sur de Buenos Aires, mas precisamente en las cercanías de San Javier a 40 Km de la ciudad de Viedma, sobre el Río Negro
Cinco mil hectáreas de campo, con tres mil seiscientos de monte nativo (Chañar, Jarilla entre otras), no parece fácil de manejar, menos para una sola persona, como en este caso. La aridez del suelo es notable, 330 mm /año de lluvia, el suelo es polvoriento (ceniza volcánica, mezclada con tosca y arena), tapizado de canto rodado que denota un pasado marino, otorgándole una textura singular.
En este contexto juntar la hacienda no es para cualquiera, el monte es impenetrable, la arboleda esta plagada de espinas, el único espacio mas o menos claro son las picadas Por esos días, acompañe al encargado en una recorrida a caballo, había que embarcar tres jaulas de hacienda y tenia curiosidad en ver como se la juntaba Apenas salimos me señala unos nubarrones en el horizonte, diciéndome "vea amigo, si llueve estamos jodidos", enseguida rumbeamos por una picada hacia el molino, distante a legua y media
Los costados se parecían al monte de espinillo de nuestros pagos pero peor, mas tupido, adentro jabalíes en abundancia y alguno que otro puma , afuera el encargado y yo. Por dentro pensaba, más vale que ningún ternero o vaquillona se adentre, sino "mandinga" o el encargado lo va a buscar. Cuando llegamos al molino lo primero que hizo fue cerrar la tranquera de los bebederos e inmediatamente retomamos a otra picada que nos llevaría a un nuevo molino. Fue en ese momento que la curiosidad me llevo a preguntar el porque del cierre de las aguadas, la pregunta lo descoloco, ¿De que otra forma juntaría usted el ganado?
Obviamente que no había otra, lo singularidad del terreno y del clima obligaba a ir cerrando aguadas, el ganado se quedaba en derredor, medio muerto de sed, cuando con una combinación de tranqueras los "embocaban" justo sobre la picada, de ahí al embarcadero era solo cuestión de arrear Si llovía, el agua de los charcos evitaría que la hacienda saliera del monte
Al día siguiente las ruedas de un tractor me llamaron la atencion por su tamaño, era de buen porte y tenia un poncho (doble cubierta) , que lo asemejaba al troncomovil de los picapiedras Por estos pagos todos lo usan para evitar las espinas de los Chañares, las camionetas, las zorras y hasta los ciclomotores que se usan para recorrer las picadas La camioneta destartalada del encargado también los tenia, además de un para golpes, construido con vía de ferrocarril, especial para arremeter contra los jabalíes, habida cuenta que como no tenia armas, asi tambien los cazaba
Los perros merecían un capitulo aparte, el rastreador era un cusco estilo callejero de todos los pelajes, luego que este detectaba a los jabalíes, habida cuenta que el monte no lo molestaba, la segunda camada llegaban enseguida alertada por el "cusco", eran de raza galgo, mezclada con dogo argentino, es decir rápidos y de buena mordida, aunque algo falto de peso, detrás arribaban los mas fuertes, gran danes, cruzados con dogo y algo de galgo, por ultimo, el gaucho con su cuchillo "tamaño baño" se tiraba en palomita
Por la noche fuimos a cazar jabalí, los pumas por lo general no se dejan ver, solo se notan cuando despanzurran algún ternero, además no estaba en nuestro animo cazarlos, aunque en la ruta se ven cueros colgados para la venta por USD 50 La abundancia de jabalíes era tal que difícilmente se volvía con las manos vacías; los había de todos los tamaños, hasta barracos (lunfardo) de 180 Kilos La caza fue poco deportiva, de noche con un faro piloto se los ubica a la distancia, con un rifle calibre 223 y mira telescópica a 300 metros no hay tamaño de chancho que se resista, una ves herido el encargado lo remata a cuchillo
Tambien tuve la ocasión de acompañar a un cazador profesional de esos que la vida les resbala y andan por ella disfrutándola Primero se aposto en un atalaya (torre de andamios) de 4 m. de altura y camuflada, paso varias noches muriéndose de frío, aunque su equipo era impresionante y nada, al final opto por nuestro método, solo que el chancho herido se le escapo al monte, fue ahí donde vi a un profesional en acción Eran las dos de la mañana, le siguió el rastro en pleno río con una linterna por 100 m, se interno en el monte como 500 m, sabia que estaba pero no donde, volvió, fuimos a buscar el famoso cuzco (perro pequeño), le hicieron olfatear los rastros del "chancho" (asi se los llama) y enseguida encaro para el monte, atrás el encargado y el cazador, la luz de la linterna se iba desvaneciendo, a lo lejos se escucha "aqui esta", enseguida el encargado y su facón entraron en acción
Sacarlo del monte fue toda una experiencia, lo ato de las patas delanteras, corto una rama, la pelo, la uso como yugo y a remolque como su fuese un buey, trae al chancho (90 Kg.) a través de 800 m de monte cerrado, lo de las patas delanteras es para no arrastrarlo a contrapelo, de ahí al gancho, un malacate colgado en el árbol cerca de las casas, para eso eran las 4 de la mañana y este cazador se transformo en un hábil carnicero
Tal vez para muchos esta historia les parezca un estropicio y seguro tienen razón, no obstante los jabalíes en Argentina al igual que en Uruguay, son plaga, la gente de campo consume su carne y tambien la vende, la cantidad de jabalíes no disminuye por lo que podemos diferir que estas practicas en nada atentan contra esta especie foránea
14 de Diciembre, 2012
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chepo1979
2011-05-25 15:18:28
- Todo los que vos quiera. Pero esta nota tendria mas sentido en la revista caza y pesca o algunas de esas.No te parece che!!!
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