Crónicas de Viaje

Pisando suelo histórico...Suipacha.

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por: axelyroslie

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Crónica de parte de nuestro viaje a Bolivia en el año 2008.
Gral Güemes y el Gral. Arraya frente al obelisco que rinde tributo a la Batalla de Suipacha

Esta crónica de viaje fue escrita durante nuestra estadía en Bolivia en el año 2008. Cuando allí estuvimos unos de los lugares que seleccionamos para conocer era el pueblo de Suipacha.

Suipacha es un pequeño pueblo a 73 Km. de la frontera con Argentina (Paso de La Quiaca - Villazón) camino a Tupiza y cuenta con algo más de 67 familias aproximadamente.

Se trata de una pequeña población rural a orillas del Río Grande de San Juan y, si bien no posee un atractivo turístico de importancia, es el pueblo que fue escenario de la primer Batalla Patria en lo que era el Alto Perú, hoy territorio de Bolivia.

En el marco del Bicentenario de la Revolución de Mayo y cercana a la fecha del Bicentenario de esta batalla a cumplirse el próximo 7 de Noviembre es que quiero dedicarle una crónica de viaje a este lugar histórico.

A dos años y seis meses de nuestra visita a dicho lugar sería de suma importancia que en el marco del próximo Bicentenario de esta batalla que es el bautismo de fuego del grito de libertad de los pueblos de América del Sur, los gobiernos de Argentina y Bolivia rindan el debido tributo a quienes dejaron su sangre y sus sueños de libertad en pos de una causa.

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La crónica:

Uno de los planes durante nuestra estadía en Tupiza era ir al pequeño poblado de Suipacha, distante 25 Km. al sur de este. Para ello, recabamos la poca información disponible ya que Suipacha es en efecto un pequeño caserío que sólo es visitado por Argentinos (especialmente Jujeños y Salteños) los días 7 de Noviembre, fecha en la que se conmemora el aniversario de la batalla de Suipacha en donde el Ejército al mando de Castelli y Balcarce triunfaba con el decisivo apoyo de Tupiceños y de los Gauchos de Güemes sobre el Ejército Realista al mando de Cordova, Nieto y Sanz.

Para ello íbamos a salir al mediodía, momento en el que salía un micro hacia allí, pero una tormenta veraniega de unos 15 minutos de gran intensidad nos obligó a refugiarnos y perder dicho transporte.

Perdidos, casi sin la posibilidad de viajar, Roslie decidió que si resultaba económico ir en taxi iríamos y así fue que preguntamos y tras una negociación con uno de los taxistas en la Plaza principal de Tupiza nos cobró unos 80 Bolivianos para llevarnos y traernos. Rápido de calculos accedimos ya que se trataba de 1,60 Pesos Bolivianos por Km., precio que nos resultó razonable.

Tupiza se encuentra enclavada en un hermoso valle a 2950 metros sobre el nivel del mar bañada por un hermoso río. La ruta de ripio a la que caracterizan como un horrendo camino no es tan grave como la pintan en muchas crónicas. Talvez esta impresión subjetiva es así en virtud de haber recorrido peores caminos.

El valle discurre entre rojizas montañas y un ancho río. Junto a él también se pueden observar algunas casitas que parecen brotar de la misma tierra y algunos animales que pastan y descansan junto al río.

El escenario más maravilloso camino a Suipacha (viniendo de Tupiza) es la conjunción de dos ríos El Tupiza y el Grande de San Juan (que nace en la Puna Argentina). Ese lugar que conforma un anfiteatro natural en donde se encajona el río se denomina Entre Ríos.

A partir de allí el río vuelve a ensancharse. Montañas coloridas, cardones en flor, y un ancho valle conforman la geografía del lugar. Cada tanto algún poblador a la vera del camino pide que lo lleven haciendo dedo.

Antes de llegar al pueblo de Suipacha propiamente dicho está el Valle de Suipacha, un hermoso y fértil valle en el que contrastan rojizas montañas. Entre bambalinas uno puede imaginar que por ese valle nuestro primer Ejercito del Norte al mando de Castelli, Balcarce y Díaz Velez junto al valeroso pueblo Tupiceño, se batían heroícamente contra las muy profesionales fuerzas Realistas superiores en número y en poderío de fuego.

Nuestro taxista medido en sus palabras nos contaba que Suipacha es muy poco visitado, excepto por la fecha de la batalla, el 7 de noviembre, donde allí el pueblo recobra la vida que no tiene el resto del año. Y realmente lo comprobamos al llegar. Parecía un pueblo dormido, somnoliento.

Pero en realidad el objetivo de llegar a Suipacha iba más allá de lo meramente turístico: Llegar a Suipacha importaba revivir esa historia.
En Suipacha no hay mucho en sí, se trata de un pueblo que alberga a unas 67 familias aproximadamente, con una iglesia abandonada, una escuela, una sala de primeros auxilios y un museo que aún está construyéndose. En uno de los bordes de la plaza principal se encuentran los bustos de Arraya y de Güemes, heroes de la independencia ambos. También lucen varias placas alusivas a la batalla de ambos países y dos mástiles para que en el cielo Suipacheño flameen las banderas de Bolivia y de Argentina en honor a esta gesta histórica.

Habíamos pisado historia y ese fue nuestro objetivo al ir a Suipacha. Contentos nos volvimos a Tupiza y desde allí continuamos nuestro viaje por las tierras de Juana Azurduy.

7 de Julio, 2012

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