Crónicas de Viaje
(1) (0)De nuestro viaje: México entre Aztecas, Mixtecas, Olmecas y Mayas...
Ciudad de México, México — miércoles, 26 de mayo de 2010
A las 7,00 hs. dejamos el hotel, para iniciar el segundo recorrido por la ciudad de México. Planificamos nuestras visitas puntuales que hicimos caminando hasta llegar al Zócalo, donde tomamos nuevamente el Turibús, para ver nuevos barrios y llegar a Chapultepc, con el Museo de Antropología y el Castillo.
A una cuadra del hotel está La Alameda Central es el parque público más antiguo de la Ciudad de México. Fue creada en el siglo XVI por el Virrey Luis de Velasco, se sembraron un gran número de álamos, que le dieron el nombre a este "bonito" lugar. Por el lento crecimiento de los álamos se decidió retirarlos y sembrar en su lugar fresnos y sauces debido a su desarrollo más rápido. Sin embargo el nombre de Alameda perduró hasta nuestros días. Hermoso lugar, con muchos artesanos y puestos de de todo tipo de comidas (los "helotes" riquísimos). Tiene 6 fuentes y en cada una historia por contar, se destaca la central y su diosa Venus. El romanticismo se manifiesta a cada paso en sus adoquines, sus bronceadas fuentes, sus plantas y sus obras de arte. En honor a ello le dije unas palabras lindas a Nora y proseguimos.
Cruzando la calle Peralta se encuentra el Palacio de Bellas Artes, impactante, una fachada art-nouveau mezclado con neoclásico. Ingresamos y el estilo contrasta claramente ya que es art deco, consultamos por qué: dos etapas de construcción se comienza en 1900 y se atrasa por problemas de suelo (típico en Ciudad de México, su base es un lago disecado) y la Revolución, se termina alrededor de 1940. Uno no puede dejar de asombrase y admirar los grandes murales de Rivera, Siqueiros, Orozco, Tamayo y otros. Si te gusta la ópera, durante 8 meses se realiza la temporada anual de ópera con artistas extranjeros. No se pueden fotografiar las obras de arte ($mex 35,00 u$s 3,00).
En Eje Central Cárdenas y Madero frente el Palacio de Bellas Artes, está la Torre Latinoamericana. tiene un mirador en su piso 44 con una favulosa vista de la ciudad, con varios telescopios ($mex 30 + 2 Telesc. u$s 2,50).
Continuamos caminando por la calle Francisco Madero, a escasos 100 metros te encontrás con la Casa del Azulejo, el día anterior la observamos por fuera, esta vez entramos y nos enteramos que este bellísimo edificio barroco ahora es propiedad de la cadena de Sanborn, así que aquí desayunamos al estilo mejicano. Fue construido como palacio para el Marques del Valle de Orizaba. Los azulejos, según dicen, son en su mayoría procedentes de China. El interior es exquisito: un patio árabe y un mural de Orozco, son sólo dos de las cosas que nos ofrece este lugar. (ver fotos). (desayuno c/u $ 85,00 u$s 7,00).
Regresando al Eje Central, hacia la Calle Tacuba, después de pasar la calle 5 de Mayo, te encontrás con dos hermoso edificios el Banco de México y el Palacio de Correos. Este último digno de verlo. Construído a principios del siglo XX, por el mismo arquitecto que costruyò el Palacio de Bellas Artes. Su exterior es maravilloso, realizado en piedra (no de las antiguas pirámides aztecas) y con adornos renancentistas, en la ochava un puerta de hierro con una maravillosa marquesina. El interior, la impresión aumenta: un gran espacio donde se mezclan hierro forjado con mármol de carrara en la magnífica escalera, en las mesas, los mostradores y los buzones. En el piso superior un museo postal. El personal te guía con mucha amabilidad. La entrada, ¡¡gratuita!!.
Transcurrieron ya 3 horas, la ciudad ha despertado. Las calles del Centro Histórico se convierten en peatonales e invadidas por turistas y habitantes de la ciudad, los comercios empiezan a abrir sus puertas. El clima es agradable, unos 25ºC, lo que invita a seguir paseando. Recorremos 4 cuadras y estamos en el Zócalo. La Oficina de Turismo, sigue cerrada ¿a qué hora abren...?, a las 11,30 nos responde un señor que con un cartel de cartón ofrecía sus servicios de fontanero, otro yesero, y carpinteros, .albañiles, electricistas (en la plaza había más mil en manifestación, por una ley del gobierno habían quedado más de 4.000 en la calle).
Decidimos visitar las riunas arqueológicas del Templo Mayor, Cuando los primeros españoles entraron en 1519, Tenochtitlán era el corazón del imperio Azteca. Desde esta ciudad, fundada en 1325 sobre una isla lacustre, se controlaba política y económicamente una zona muy extensa. Más de 200.000 personas vivían en un perímetro urbano de 15 km2, que llegó a contar 80 edificios civiles y religiosos. De ellos, el más importante fue el Templo Mayor. En su cúspide se encontraban los santuarios de Huizilopochtli, deidad tutelar de los aztecas relacionada con la guerra, y de Tláloc, dios de la lluvia. Hoy se puede apreciar su basamento piramidal, ampliado 7 veces en 200 años.
Integrado a las ruinas se encuentra el Museo del Templo Mayor (Museo de Sitio); muestra los hallazgos realizados en la zona desde 1978, . Aquí se representan los aspectos relevantes de la vida cotidiana, religiosa y ceremonial del pueblo mexica, a traves de objetos encontrados en las excavaciones de la zona arqueológica. Interesante ver la maqueta reconstructiva (ver foto) que proporciona una idea clara de los edificios que conformaban el centro ceremonial y, en el segundo piso, la piedra original de la diosa Coyolxauhqui. ($mex 51,00 u$s 4,00).
Caminamos 200 ms. hasta el acceso del Palacio Nacional, se ingresa presentando el pasaporte (no olvides llevarlo, "...pero Sr. cómo no va andar aunque sea, con una fotocopia..."), pese al cordialidad del policía, vuelta al hotel en taxi; tardó casi 15 minutos en llegar ($mex 42,00 u$s 3,50), regresamos caminado, tardamos 8 minutos. El tráfico de autos ¡una locura!
Cortes construyó este palacio gubernamental, sobre el palacio de Moctezuma. El Palacio Nacional que vemos ahora se terminó en su mayoría en 1693, aunque se añadió un piso en los años 20. En el interior, una maravillosa colección de murales de Diego Rivera. El más famoso es "Épica del pueblo mexicano en su lucha por la libertad y la independencia", en el cual se ven dos mil años de historia condensados en una enorme pared (Preste atención y lo va ver Digo Rivera y su mujer Frida Kahlo) . El Palacio Nacional es también sede de un pequeño museo dedicado a Benito Juárez y el Congreso Mexicano.
Pasamos frente a la Catedral, la Oficina de Turismo estaba abierta, pero... como si no estuviera, el joven empleado, no tenía folletos turísticos y carencia de conocimientos sobre el tema. Muy cerca esperamos la llegada del Turibús, durante 45 minutos (¿cómo?, ¿la frecuencia no era cada 20 minutos?). Nos recreamos fotografiando y filmado a unas personas practicando un rito pagano, al que llaman "la limpia", por lo cual mediante el frotado con una hierbas y esparcir humo con un braserito, alejaban todo lo indeseable del espíritu, de quien se sometía a tal rito. Otro rito de los mexicanos... miradas que matan y piropos espectaculares hacia tres rubias jóvenes norteamericanas, junto a nosotros esperando el Turibús (¡¡Bravo mejicanos!!).
Cruzando la calle, Tacos, a probarlos!!!... Por consejo de quién los vendía: "..deme 2 tacos "del pastor". Separa dos tortillas de maiz, parecidas a panqueques y pasa un enorme cuchilo por un cono de carne de cerdo, asada y condimentada; le agrega dos coloridas salsas ante mi inquiriosa mirada, me los alcanza, ($mex 14,00 u$s 1,50) a los 3 segundos emito un lacerante quejido, ante la sonrisa de oreja a oreja del sr. de los tacos y el ¿qué te pasóóóó...? de Nora. ¡¡Cheee, que picante está ésto!!. Dos botellas de agua saborizada, un largo momento después, lograron calmar el fuego que había invadido mi aparato digestivo.
Por fin llegó el Turibús!. Abordamos el de la Ruta Centro Històrico/Chapultepec. Muy didácticas y coordinadas las explicaciones grabadas de los lugares de interés, incluso deteniéndose para permitir su fografiado. No le pulse el botón de idioma japonés a su acompañante, puede generar una escena verbal violenta y desagradable...
Pudimos observar nuevos lugares y otros que ya habíamos visitado en nuestra caminata. Lo importante era visitar el Museo Nacional Antropologia e Historia de México. Cuando era estudiante de Geografïa, debimos cursar un Seminario de Arquelogía, cuya profesora conocía este Museo, nos dió una clase sobre él, con gran cantidad de diapositivas (¡qué antigüedad!) y sostenía que junto al Museo de El Cairo, eran los dos mejores del Mundo. Así que ahí estábamos para dedicarle varias horas.
En la entrada, sobre Paseo de la Reforma, hay una gigantesca estatua del dios del agua Tláloc, con un peso de casi 200 toneladas. Edificio de grandes dimensiones, diseñado para albergar la extensa colección de objetos prehispánicos reunidos durante siglos en todo el país. Contiene en total 26 salas dispuestas de manera cronológica y cultural. El museo alterna Interiores y exteriores (un gran patio central y pequeños jardines), ya que cada una de las salas es un museo propio, que puede ser visitado individualmente o en conjunto. Oonce salas dedicadas a la arqueología presentan el poblamiento de América, desde sus orígenes prehistóricos hasta los mexicas, pasando por diferentes culturas que florecieron en el área conocida como Mesoamérica, entre las que destacan las del Golfo, Teotihuacan, Maya y Tolteca. Estas son las cuatro zonas culturales, en que se agrupan los 2.000 sitios arqueoólogicos existentes en México, de los cuales actualmente hay casi 200 abiertos al público y de los que, nosotros visitaríamos no más 12/13 en los próximos 15 días. Visitamos las salas representativas de estas culturas, dejando para otra oportunidad lo histórico por una cuestión de tiempo.($mex 51,00 u$s 4,00)
En el Auditorio del Museo, a partir de las 20,30 hs se desarrollaba un espectáculo ofrecido por el Ballet Folklórico Nacional de México. Valor de la entrada u$s 50,00. Pero agobiados por el cansancio de tanto caminar, durante el día, decidimos retirarnos (aunque a Nora, creo que la agobiaron más lo 100 u$s de las entradas). ¿...y nuestra sed cultural?. Se me acercó la sensación, de que se había esparcido en la inmensidad de nuestra pampa. Pero el cansancio era inmenso (ver foto) y faltaban 2 hs y media para el evento.
Cruzando Insurgentes está el Castillo de Chapultepec, pero era imposible visitarlo, ya había cerrado sus puertas. Esperamos el Turibús, y esta vez pasó a los 15 minutos.
Nos hicieron ver el Puente de Tlaloc, la Feria de Chapultepec, el Auditorio Nacional, Colonia Condesa, hermoso lugar donde se mezcla al art decó con la arquitectura moderna mexicana en un entorno plagado de restaurantes y casas de moda, muy similar a nuestro Palermo Soho. Como dirían los porteños "un lugar bacán".
Más adelante Polanco, uno de los barrios más famosos y exclusivos de la Ciudad. Con múltiples hoteles, centros comerciales, galerías de arte, tiendas y rascacielos de oficinas, embajadas y departamentos. Todo parece ser sofisticación y alta calidad de vida. No tengo imágenes, ya había oscurecido.
De repente fuertes y ruidosos truenos, típico de las tormentas tropicales, comienza la lluvia, no muy copiosa. Dura poco tiempo. Nos dejan casi en el Hotel, aproximadamente a las 21,00 hs. y a pensar el mañana...
A una cuadra del hotel está La Alameda Central es el parque público más antiguo de la Ciudad de México. Fue creada en el siglo XVI por el Virrey Luis de Velasco, se sembraron un gran número de álamos, que le dieron el nombre a este "bonito" lugar. Por el lento crecimiento de los álamos se decidió retirarlos y sembrar en su lugar fresnos y sauces debido a su desarrollo más rápido. Sin embargo el nombre de Alameda perduró hasta nuestros días. Hermoso lugar, con muchos artesanos y puestos de de todo tipo de comidas (los "helotes" riquísimos). Tiene 6 fuentes y en cada una historia por contar, se destaca la central y su diosa Venus. El romanticismo se manifiesta a cada paso en sus adoquines, sus bronceadas fuentes, sus plantas y sus obras de arte. En honor a ello le dije unas palabras lindas a Nora y proseguimos.
Cruzando la calle Peralta se encuentra el Palacio de Bellas Artes, impactante, una fachada art-nouveau mezclado con neoclásico. Ingresamos y el estilo contrasta claramente ya que es art deco, consultamos por qué: dos etapas de construcción se comienza en 1900 y se atrasa por problemas de suelo (típico en Ciudad de México, su base es un lago disecado) y la Revolución, se termina alrededor de 1940. Uno no puede dejar de asombrase y admirar los grandes murales de Rivera, Siqueiros, Orozco, Tamayo y otros. Si te gusta la ópera, durante 8 meses se realiza la temporada anual de ópera con artistas extranjeros. No se pueden fotografiar las obras de arte ($mex 35,00 u$s 3,00).
En Eje Central Cárdenas y Madero frente el Palacio de Bellas Artes, está la Torre Latinoamericana. tiene un mirador en su piso 44 con una favulosa vista de la ciudad, con varios telescopios ($mex 30 + 2 Telesc. u$s 2,50).
Continuamos caminando por la calle Francisco Madero, a escasos 100 metros te encontrás con la Casa del Azulejo, el día anterior la observamos por fuera, esta vez entramos y nos enteramos que este bellísimo edificio barroco ahora es propiedad de la cadena de Sanborn, así que aquí desayunamos al estilo mejicano. Fue construido como palacio para el Marques del Valle de Orizaba. Los azulejos, según dicen, son en su mayoría procedentes de China. El interior es exquisito: un patio árabe y un mural de Orozco, son sólo dos de las cosas que nos ofrece este lugar. (ver fotos). (desayuno c/u $ 85,00 u$s 7,00).
Regresando al Eje Central, hacia la Calle Tacuba, después de pasar la calle 5 de Mayo, te encontrás con dos hermoso edificios el Banco de México y el Palacio de Correos. Este último digno de verlo. Construído a principios del siglo XX, por el mismo arquitecto que costruyò el Palacio de Bellas Artes. Su exterior es maravilloso, realizado en piedra (no de las antiguas pirámides aztecas) y con adornos renancentistas, en la ochava un puerta de hierro con una maravillosa marquesina. El interior, la impresión aumenta: un gran espacio donde se mezclan hierro forjado con mármol de carrara en la magnífica escalera, en las mesas, los mostradores y los buzones. En el piso superior un museo postal. El personal te guía con mucha amabilidad. La entrada, ¡¡gratuita!!.
Transcurrieron ya 3 horas, la ciudad ha despertado. Las calles del Centro Histórico se convierten en peatonales e invadidas por turistas y habitantes de la ciudad, los comercios empiezan a abrir sus puertas. El clima es agradable, unos 25ºC, lo que invita a seguir paseando. Recorremos 4 cuadras y estamos en el Zócalo. La Oficina de Turismo, sigue cerrada ¿a qué hora abren...?, a las 11,30 nos responde un señor que con un cartel de cartón ofrecía sus servicios de fontanero, otro yesero, y carpinteros, .albañiles, electricistas (en la plaza había más mil en manifestación, por una ley del gobierno habían quedado más de 4.000 en la calle).
Decidimos visitar las riunas arqueológicas del Templo Mayor, Cuando los primeros españoles entraron en 1519, Tenochtitlán era el corazón del imperio Azteca. Desde esta ciudad, fundada en 1325 sobre una isla lacustre, se controlaba política y económicamente una zona muy extensa. Más de 200.000 personas vivían en un perímetro urbano de 15 km2, que llegó a contar 80 edificios civiles y religiosos. De ellos, el más importante fue el Templo Mayor. En su cúspide se encontraban los santuarios de Huizilopochtli, deidad tutelar de los aztecas relacionada con la guerra, y de Tláloc, dios de la lluvia. Hoy se puede apreciar su basamento piramidal, ampliado 7 veces en 200 años.
Integrado a las ruinas se encuentra el Museo del Templo Mayor (Museo de Sitio); muestra los hallazgos realizados en la zona desde 1978, . Aquí se representan los aspectos relevantes de la vida cotidiana, religiosa y ceremonial del pueblo mexica, a traves de objetos encontrados en las excavaciones de la zona arqueológica. Interesante ver la maqueta reconstructiva (ver foto) que proporciona una idea clara de los edificios que conformaban el centro ceremonial y, en el segundo piso, la piedra original de la diosa Coyolxauhqui. ($mex 51,00 u$s 4,00).
Caminamos 200 ms. hasta el acceso del Palacio Nacional, se ingresa presentando el pasaporte (no olvides llevarlo, "...pero Sr. cómo no va andar aunque sea, con una fotocopia..."), pese al cordialidad del policía, vuelta al hotel en taxi; tardó casi 15 minutos en llegar ($mex 42,00 u$s 3,50), regresamos caminado, tardamos 8 minutos. El tráfico de autos ¡una locura!
Cortes construyó este palacio gubernamental, sobre el palacio de Moctezuma. El Palacio Nacional que vemos ahora se terminó en su mayoría en 1693, aunque se añadió un piso en los años 20. En el interior, una maravillosa colección de murales de Diego Rivera. El más famoso es "Épica del pueblo mexicano en su lucha por la libertad y la independencia", en el cual se ven dos mil años de historia condensados en una enorme pared (Preste atención y lo va ver Digo Rivera y su mujer Frida Kahlo) . El Palacio Nacional es también sede de un pequeño museo dedicado a Benito Juárez y el Congreso Mexicano.
Pasamos frente a la Catedral, la Oficina de Turismo estaba abierta, pero... como si no estuviera, el joven empleado, no tenía folletos turísticos y carencia de conocimientos sobre el tema. Muy cerca esperamos la llegada del Turibús, durante 45 minutos (¿cómo?, ¿la frecuencia no era cada 20 minutos?). Nos recreamos fotografiando y filmado a unas personas practicando un rito pagano, al que llaman "la limpia", por lo cual mediante el frotado con una hierbas y esparcir humo con un braserito, alejaban todo lo indeseable del espíritu, de quien se sometía a tal rito. Otro rito de los mexicanos... miradas que matan y piropos espectaculares hacia tres rubias jóvenes norteamericanas, junto a nosotros esperando el Turibús (¡¡Bravo mejicanos!!).
Cruzando la calle, Tacos, a probarlos!!!... Por consejo de quién los vendía: "..deme 2 tacos "del pastor". Separa dos tortillas de maiz, parecidas a panqueques y pasa un enorme cuchilo por un cono de carne de cerdo, asada y condimentada; le agrega dos coloridas salsas ante mi inquiriosa mirada, me los alcanza, ($mex 14,00 u$s 1,50) a los 3 segundos emito un lacerante quejido, ante la sonrisa de oreja a oreja del sr. de los tacos y el ¿qué te pasóóóó...? de Nora. ¡¡Cheee, que picante está ésto!!. Dos botellas de agua saborizada, un largo momento después, lograron calmar el fuego que había invadido mi aparato digestivo.
Por fin llegó el Turibús!. Abordamos el de la Ruta Centro Històrico/Chapultepec. Muy didácticas y coordinadas las explicaciones grabadas de los lugares de interés, incluso deteniéndose para permitir su fografiado. No le pulse el botón de idioma japonés a su acompañante, puede generar una escena verbal violenta y desagradable...
Pudimos observar nuevos lugares y otros que ya habíamos visitado en nuestra caminata. Lo importante era visitar el Museo Nacional Antropologia e Historia de México. Cuando era estudiante de Geografïa, debimos cursar un Seminario de Arquelogía, cuya profesora conocía este Museo, nos dió una clase sobre él, con gran cantidad de diapositivas (¡qué antigüedad!) y sostenía que junto al Museo de El Cairo, eran los dos mejores del Mundo. Así que ahí estábamos para dedicarle varias horas.
En la entrada, sobre Paseo de la Reforma, hay una gigantesca estatua del dios del agua Tláloc, con un peso de casi 200 toneladas. Edificio de grandes dimensiones, diseñado para albergar la extensa colección de objetos prehispánicos reunidos durante siglos en todo el país. Contiene en total 26 salas dispuestas de manera cronológica y cultural. El museo alterna Interiores y exteriores (un gran patio central y pequeños jardines), ya que cada una de las salas es un museo propio, que puede ser visitado individualmente o en conjunto. Oonce salas dedicadas a la arqueología presentan el poblamiento de América, desde sus orígenes prehistóricos hasta los mexicas, pasando por diferentes culturas que florecieron en el área conocida como Mesoamérica, entre las que destacan las del Golfo, Teotihuacan, Maya y Tolteca. Estas son las cuatro zonas culturales, en que se agrupan los 2.000 sitios arqueoólogicos existentes en México, de los cuales actualmente hay casi 200 abiertos al público y de los que, nosotros visitaríamos no más 12/13 en los próximos 15 días. Visitamos las salas representativas de estas culturas, dejando para otra oportunidad lo histórico por una cuestión de tiempo.($mex 51,00 u$s 4,00)
En el Auditorio del Museo, a partir de las 20,30 hs se desarrollaba un espectáculo ofrecido por el Ballet Folklórico Nacional de México. Valor de la entrada u$s 50,00. Pero agobiados por el cansancio de tanto caminar, durante el día, decidimos retirarnos (aunque a Nora, creo que la agobiaron más lo 100 u$s de las entradas). ¿...y nuestra sed cultural?. Se me acercó la sensación, de que se había esparcido en la inmensidad de nuestra pampa. Pero el cansancio era inmenso (ver foto) y faltaban 2 hs y media para el evento.
Cruzando Insurgentes está el Castillo de Chapultepec, pero era imposible visitarlo, ya había cerrado sus puertas. Esperamos el Turibús, y esta vez pasó a los 15 minutos.
Nos hicieron ver el Puente de Tlaloc, la Feria de Chapultepec, el Auditorio Nacional, Colonia Condesa, hermoso lugar donde se mezcla al art decó con la arquitectura moderna mexicana en un entorno plagado de restaurantes y casas de moda, muy similar a nuestro Palermo Soho. Como dirían los porteños "un lugar bacán".
Más adelante Polanco, uno de los barrios más famosos y exclusivos de la Ciudad. Con múltiples hoteles, centros comerciales, galerías de arte, tiendas y rascacielos de oficinas, embajadas y departamentos. Todo parece ser sofisticación y alta calidad de vida. No tengo imágenes, ya había oscurecido.
De repente fuertes y ruidosos truenos, típico de las tormentas tropicales, comienza la lluvia, no muy copiosa. Dura poco tiempo. Nos dejan casi en el Hotel, aproximadamente a las 21,00 hs. y a pensar el mañana...
19 de Septiembre, 2012
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