Crónicas de Viaje

Teotihuacán, hombres y dioses...

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por: MAFERFER

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De nuestro viaje: México entre Aztecas, Mixtecas, Olmecas y Mayas...

 

Teotihuacán, México — martes, 27 de julio de 2010

El día anterior, mientras esperábamos el Turibús, adquirimos la excursión a Teotihuacán ($mex 650,00 u$s 50,00), era un paquete con todo incluido: Guía, visita a la Basílica de Guadalupe, visita a un taller de artesanías, el costo de las entradas a las pirámides y la comida buffet.

A las 08,00 hs. salimos del hotel, luego de un tenue desayuno. Podíamos abordar el Bus en el monumento a Colón, a tres cuadras del hotel a las 9,30 hs., pero decidimos tomar lo en el Zócalo, a las 9,45 hs., transitando por otras calles y pacientemente.

Intentamos visitar el Museo de la Alameda, donde se encuentra el Mural más famoso de Diego Rivera “Sueño de una tarde dominical en La Alameda” de los años 40 y mide 15x4 ms. Estaba en la pared de un hotel, destruído por el terremoto de 1985. Lamentablemente abre a las 9,00 hs. y no se podía coordinar los tiempos con el tour.

Pasamos por la Alameda, esta vez por la Av. Hidalgo, y nuevamente en ese entorno paradisíaco, aflora la vena poética, te invade una mansedumbre impropia de un espíritu belicoso (el de Nora, no el mío...), hasta que: “señooor… tenemos elotes, agua de orchata, tejate, cachuetes y unos ¡¡tacos!!...” "¿tacos...? noooo..." te vuelven al mundo mercantilista y de consumo en que vivimos.

La Av. Hidalgo, en el Eje Central, comienza a llamarse Tacuba, divisamos nuevamente el Palacio de Correos, junto a éste el Palacio de Minería, al frente el Museo Nacional de Arte.

Continuamos por Calle Tacuba, envueltos en un bullicio encantador, un mágico colorido y un ambiente mexicano atrapante y sumamente agradable; me imagino la cantidad de historias que se deben haber tejido en sus veredas. En esta calle se halla el famoso Café Tacuba, que es una mezcla de color en su decoración, el sabor de su café y las tradiciones mejicanas, generando una atmófera digna de disfrutarla. En esta misma calle está la Plaza Tolsá, bella por su diseño.

Llegamos a la Catedral, faltaban 20 minutos para el inicio del tour. Nos entretuvimos mirando los preparativos de los sacerdotes de “la limpia”, estaban llegando los carpinteros, albañiles, plomeros y otros para ofrecer sus servicios (por hora de trabajo, un albañil $mex 60,00), también guías turísticos y propietarios de combis ofreciéndote todo tipo de excursiones.

A la "hora señalada", llega el bus... Nos damos cuenta que eran varios los que lo esperábamos. Muchos turistas mexicanos. Subimos ordenadamente, sube Nora y recibe de parte del guía y el chofer un fonético saludo en inglés; el que me corresponde a mi en nahuáth, con el agregado de una pulserita en la muñeca de un escandaloso color morado, que me quedo observando con cierto escozor (tengo una colección de colores) intento quitármela pero eran sumamente resistentes; me lavo las manos en el baño y sigue incólume.

Primera parada del tour, Villa Guadalupe Hidalgo, para visitar la Basílica de la Virgen de Guadalupe. Ocupa un amplio lugar en el corazón de los mejicanos. La consideran un simbolo del mestizaje (el 60% de la población mexicana es mestiza) y la mexicaneidad. Observaba en el joven guía, el entusiasmo y la pasión por transmitirnos la importancia del lugar donde nos encontrábamos, en sus extensos parlamentos. Indudablemente la religiosidad de los mexicanos llega a límites increíbles. ¿Cómo explicarla?...La única forma recurriendo a las Matemáticas y en particular a los números (pensar que la odiaba) en rigor de ser sintético.

La Villa tiene más de 2.000.000 de hab. (todos datos proporcionados por los guías), 2/3 de los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires; pensar que la Villa Santillán, es la más grande de mi ciudad y tiene 7.000 hab. La estructura circular de la Nueva Basílica, tiene 100 metros de diámetro, pudiendo albergar cómodamente 50.000 fieles (la de mi barrio 25x12 ms y sobra lugar). En la planta superior  9 capillas y 10 en el subsuelo, donde hay una cripta con 15.000 nichos. Se celebran 30 misas por día. En el altar mayor de la Basílica dan misas continuadas desde las 6 de la mañana hasta las 9 de la noche, más la misas paralelas en otras capillas. Desde las 6 de las mañanas a las 9 de la noche hay largas colas de fieles, esperando ser confesados. Aproximadamente 200 matrimonios, 400 bautismos (el cura del barrio, tiene un casamiento muy de vez en cuando y está esperando que le autoricen  casar gays,  para tener un poco más de trabajo, se considera casi un desocupado) y cientos de primeras comuniones y confirmaciones se realizan por semana. En el área de ingreso a la Basílica no menos 500 personas con mariachis, marimbas, flores y vestimentas típicas. ¿Impresionante nó...?. Una actividad religiosa que además de ferviente y contínua es creciente. Y no hablemos de todo lo que genera socialmente esta notable actividad religiosa y que se ve con sólo mirar hacia los costados.

Sabían que la Virgen de Guadalupe, provenía de Extremadura España y que Cortés militaba una profunda devoción hacia ella?. Los franciscanos de la conquista, trataron de suplantar la adoración a la diosa de la Madre-Tierra Tonantzin, por una ermita cristiana, logrando solamente complementar el arraigado culto a la Madre-Tierra a la Virgen de Guadalupe; dando origen a una religiosidad sincrética.

Sorprendidos e impresionados, continuamos, despues de la larga visita a Guadalupe, a Teotihuacán.

A casi una hora de la ciudad de México (40 kms.), constituye una experiencia única, cuyo atractivo principal son las Pirámides del Sol y de la Luna; sin embargo, en Teotihuacán "donde los hombres se convertían en dioses", según los antiguos mexicas, encontramos vestigios de todo un centro ceremonial, con templos, patios, edificios con murales, bajorrelieves, esculturas y adoratorios, en una superficie de 156 Km2. A la entrada se encuentra el Museo de Sitio de Teotihuacán, que lamentablemente no pudimos visitar; los museos de sitio son interesantes por su modernidad, hechos especialmente para ese fin y además guardan los últimos hallazgos del lugar. En las inmediaciones hay un mercado de artesanías, así como establecimientos que ofrecen, entre otras cosas, platos típicos mexicanos.

La rodean dos pueblos San Juan de Teotihuacán y San Martín de las Pirámides, prácticamente localizados sobre las Ruinas de Teotihuacan, de la cual se hallan disponibles a los visitantes sólo el 10 % de la superficie que en realidad ocupa Teotihuacan.

El almuerzo buffet ofrecido es muy bueno y amenizado por una pareja de bailarines vestidos como los antiguos mexicas, bailaron una hermosa danza dedica al sol. Terminaron de bailar y pasaron una gorra, que no era mexica.

Antes de ir a las ruinas, nos llevaron a un establecimiento de artesanías, pero con un sentido industrial y comercial, que superaba lo artesanal y precios caros. Con el agregado de una explicación sobre la elaboración del tequila, el mezcal y el pulque y lo más interesante, la cata posterior. Ahí estábamos dispuestos, con un pequeño vaso de tequila en la mano y muy cerca otro con mezcal. Por un instante me detuve a pensar (¡a veces lo hago...!) que el tequila es una bebida agresiva y que de un solo golpe (así se toma) te puede arrebatar la conciencia o exaltar tu corazón, pero estimando que ese olor y cuerpo contienen rasgos del alma mexicana, lo hice descender rápidamente hacia mis órganos interiores. Nunca más en México pude subir a una pirámide, con la facilidad y destreza que manifesté en la de la Luna. La del Sol, de casi 80 ms. se la dejé a Nora, para que la goce libremente, mientras yo platicaba y reìamos con los alegres y amables vendedores mejicanos, sobre el próximo mundial de fútbol y Maradona.

A las 17,00 hs. nos esperaban en la puerta 2, para iniciar el regreso (hora en que cierran las Ruinas). Como siempre en el bus, se aprovechan estos momentos para intercambiar impresiones con los compañeros de viaje que era un grupo pequeño, nos habían separado de los que necesitaban guía en inglés, estaba Luis un joven salvadoreño y que estaba en México, no como turista, sino que había tratato de ingresar a la UNAM para hecer un postgrado en Ingeniería Civil y le había resultado mal. "...venite a la Argentina, el nivel educativo es bueno, los postgrados son económicos e incluso algunos gratis, tengo una hija en Bs. As. que es médica y te puede orientar..." le digo a Nora, entre dientes "...acá la casamos a la f..." "¿quéééé? ¡¡vos no pensás...! (vieron?). Luis no nos escribió, no le gusta Argentina o no le ineresó la propuesta. También viajaba un joven argentina, muy simpática de Bs.As. que estaba trabajando en México, transitoriamente, pero vivía en N. York, dos chicas ecuatorianas, muy viajeras y estudiantes universitarias, un matrimonio mejicano que hablaban muy poco y un suizo, no sabía inglés pero si español, pero creo que eligió al grupo, más por las jóvenes ecuatorianas y disputaba con Nora las preguntas arqueológicas que le hacían al pobre guía, sumamente complaciente.

El ingreso a México fue lento y tedioso, era hora pico. Cerca de las 20,00 hs, nos dejan en el Hotel. Comenzamos a despedirnos de la ciudad; estimando que deberíamos haber estado un día más. Fuimos a ver los Mariachis a la Plaza Garibaldi y de ahí a cenar a Condesa. Un taxi de sitio nos pide  $mex 100, para llevarnos hasta Condesa, le estaba regateando al taxista..., pero Nora, con los reflejos propios de un boxeador levantando el brazo, había parado un taxi que circulaba (tienen taxímetro), para colmo de nuestra visita: un famoso "escarabajo", un verdadero ícono de la geografía urbana mexicana. ($mex 35,00). con un chofer de rica locuacidad.

Varias cuadras de restaurantes que competían en sofisticación. Elegimos uno, resultó bueno pero caro ($mex 600,00 u$s 50,00 c/u).

Regresamos al Hotel y planificamos el día siguiente.

19 de Septiembre, 2012

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