Crónicas de Viaje

Puebla, revolución y ángeles...

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por: MAFERFER

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De nuestro viaje: México entre Aztecas, Mixtecas, Olmecas y Mayas...
Basílica Virgen de los Remedios - Cholula

 

Puebla, México — viernes, 28 de mayo de 2010

Respetando el itinerario de nuestra planificación previa, a la 6,00 hs. iniciamos el check-out del hotel,  nos despedimos del amable personal  y accedemos al taxi, que nos habían llamado, saludos, intercambios de miradas y el taxi parte raudamente "...Nora, ¡te olvidaste de la propina a los chicos del hotel!!", escucho un escueto e inaudible "bue...". Con un dejo nostalgia, por dejar la  ciudad de México, respondemos a las típicas pregunas del taxista a dos turistas extranjeros. De repente veo algo inaudito e increíble, tras un furibundo codazo de Nora en mi plexo costal izquierdo: el chofer hablando con dos (02) tel. celulares a la vez y conduciendo  "... menos mal que no mazca chicle...!!!" comenté, tomando la escena con humor. En un corte de semáforo, veo que de cuatro, tres conductores hablaban por teléfono. Conclusión: llamadas muy baratas y gratis con algunos números y la falta de controles.

Arribamos a la Terminal de Buses TAPO, la empresa en que viajaríamos se llama ADO. La terminal, enorme,  ¿dónde estará ADO...?. Estaba en todos lados, eran casi únicos. Adquirimos el ticket a Puebla, servicio de primera, había uno de Gran Lujo, pero salía cerca del medio día y era tan caro, como viajar en jet privado (más adelante les comentaré algo, al respecto). ($mex 126,00 u$s 10,00). Desayunamos, tipo americano ($mex 18,00 u$s 1,50 c/u).

Despachamos el equipaje, y esperanos 5 minutos;a las 7,30 hs. con extrema puntualidad nos embarcan en el bus, previo escaneo y revisión de los bolsos de mano. Una moderna autopista une México DF con Puebla (Capital del Estado de Puebla), a través de 129 kms.

A ambos lados de la austopista se contempla un manto urbano, que se despliega ascendiendo por las cerranías que bordean la Meseta de Anahuac, y que muestran las características de una población con gran uniformidad socioeconómica, pero variando a medida que nos alejábamos del centro del DF. Un cinturón verde con aplicación de alta tecnología en la producción, lo separa de Puebla. Próximo a esta ciudad, los gigantes carteles publicitarios, manifiestan la localización de importantes empresas industriales, entre otras: automotrices. De repente recuerdo que el "escarabajo" se fabricaba en Puebla y que mi auto tambíen es mexicano y de Puebla,

Llegamos, tras andar casi dos horas en bus, a la terminal, que no es de Puebla (1.800.000 habitantes), sino de ADO, muy moderna y espaciosa. Nora decide ir al baño, otra sorpresa: un cartel indicador y una máquina tragadora de monedas; 3 monedas de 1 $mex y la puerta no se abrió, otras 3 y continuaba cerrada, "¿seguiste el procedimiento cómo indica el cartel?", "...a veces pasa!" nos comenta una empleada esgrimiendo un enorme escobillón; 3 monedas nuevamente y el vil gris metal seguía frente a nosotros, ¡infranqueable!. A Nora se le disipó, en un istante, la obligación de responder a sus necesidades vitales. ADO te cobra hasta para ir al baño.

Nos dirigimos a un sector, donde se podía dejar el equipaje en depósito, nos entregan un comprobante con la hora marcada, que debíamos mostrar al retirarlo. Rumbeamos hacia la salida y acá comienza otra experiencia muy rica, y que representa al mexicano de México adentro o "provinciano" como decimos nosotros.

Varios taxistas identificados con una tarjeta colgante, nos ofrecían su servicio; en la puerta de salida, un señor, nos ofrece llevarnos al Zócalo de Puebla, con tranquilidad oriental, y con un nombre igual al mío. "...vamos Miguel!!" y partimos hacia el centro. Me llama la atención un gran cartel en el cristal trasero de muchos taxis: "no al monopolio de ADO", no me lo imagino como un brote revolucionario del espíritu de lo poblanos. En el camino como siempre preguntas y respuestas típicas.

Según el Itinerario que había armado con anterioridad al viaje, teníamos que ir la Oficina de Turismo y luego a una Agencia de Viajes para contratar un tour combinado (caminando y en auto) para ver Puebla ($mex 675,00 u$s 54 cada uno) de 3 hs. de duración y de Cholula, ni hablar. por el tiempo. Teníamos hasta las direcciones y teléfonos. Miguel, nos rompe todos los esquemas. Nos ofrece llevarnos a Cholula y luego traernos al Centro Histórico por $mex 200,00 u$s 16,00. Antes de empezar los cáculos cambiarios y de comparar con nuestro itinerario, Nora con cierto aire autoritario y apurado: "¡¡Síííí, llévenos...!!. Al rato me doy cuenta que con lo que nos cobraba la agencia de viajes, podíamos ir 6 veces a Cholula. Lo mirábamos con un cariño conmovedor a Miguel.

Cholula se encuentra a 12 kms. de Puebla, Miguel nos lleva guiándonos e informándonos sobre algunos lugares interesantes de los subiurbios de la ciudad, un barrio donde se concentran las mejores residencias, con construcciones mezclándose lo colonial y la arquitectura mexicana con sus típicos colores y casas muy modernas, sobre una amplia avenida con espaciosos y florecidos jardines. Circulamos por una Autopista bordeada de comercios importantes y establecimientos industriales.

A lo lejos alto se observa la Basílica de la Virgen de los Remedios, que los españoles construyeron, sin darse cuenta que lo hacían, sobre una Pirámide prehispánica de la cultura cholulense. Es la pirámide más grande del mundo (400 ms de lado y 70 ms de altura). A simple vista cuesta darse cuenta que es un pirámide, fue hecha con adobes de barro, las lluvias diluyeron su superficie, se formó una capa de tierra y creciò la silvestre vegetación tropical de la zona, parece una elevación serrana.. Son siete pirámides superpuestas, aunque se suponen nueve.

Contratamos un guía por consejo de Miguel: "¡saben mucho!!". Sí, era un señor con aire señorial, muy informado y con un amplio manejo de conceptos históricos y arqueológicos. realmente, un logro; ($mex 150,00 u$s 12,00) pero, tuvo un rapto de espectacularidad, al aplaudir frente a la pirámide y ésta nos devolvía el canto del quetzal. "...ud. cree que los olmecas-cholulos construyeron 7 pirámides superpuestas, pensando en el quetzal, que además es un ave de la selva guatemalteca?, le inquirí con un escepticismo exacerbado, "sin comentarios.." me respondió con una amplia sonrisa y sacundiendo su cabeza, pensando seguramente que se había equivocado de consumidores.

Miguel nos acompaña hasta la cumbre, visitamos la Basílica y seguimos el ritual turístico, fotos, filmaciones y contemplación del hermoso paisaje que nos rodeaba. Ye era mediodía  y el sol implacable. Descendimos, nos roba la atención una señora con dos grandes canastos colmados de los famosos "chapulines", pequeños saltamontes asados. Miguel me incita a probarlo; pienso... ¡vamos macho argentino..! y me lo como... bueno, como dicen ellos tenía un sabor "bonito", muy parecido al maní tostado y no probé un segundo chapulín.

Despues de circular unos momentos por la ciudad, Miguel nos deja en el Zócalo de Puebla. Despedida con un emotivo abrazo de agradecimiento y nos integramos a la inmensidad de personas que recorrían las peatonales del Centro Histórico de Puebla, "la ciudad de los Angeles" o Angelópolis, como se llamaba antes.

Si viaja a Puebla búsquelo en la Terminal: Miguel Angel Riverol Trellez, su nobleza, bonomía y sencillez se lo merecen.

Nos dirigimos a la Oficina de Turismo, que se encuentra en el Palacio Municipal, nos dan un plano turístico de la ciudad y numerosos folletos, además de una clara charla sobre qué ver. Puebla debe hacerse caminando, nos dicen. Son las 12,00 hs. Almorzamos en uno de los portales que rodean el Zócalo y que se mantienen conservados desde el siglo XVI. Degustamos la gastronomía poblana: entramos con una Cemita, pan con ajonjolí que se rellena con jamón o quesillos, pasamos a un Pipián Encahuetado con carne de puerco, lo acompañamos con Pasita, un licor típico de Puebla y terminamos con Nieves del Carmen, jugos con mucho hielo. Sobre la mesa, un conjunto de salsas, que no me atreví ni siquiera a tocarlas, picante, muy picante y extra picante. Tomé nota para adquirirlas y regalárselas a un amigo ecuatoriano en mi ciudad. Agradecí al mozo por sus explicaciones y el tiempo perdido con nosotros y partimos a caminar.

Iniciamos nuestra caminata por la Senda de la Revolución y la Calle de los Dulces, como nos aconsejaron; dialogando sobre la cantidad de historias y lugares a descubrir. Comenzamos con lo religioso: Iglesia de Santo Domingo y la Capilla del Rosario y Santa Clara, maravillándonos con estas joyas del barroco típico de Puebla. Nos transportamos en el tiempo en el Museo de la Revolución y la Biblioteca Palafoxiana (del siglo XVI), el Mercado La Victoria y finalizamos nuestro recorrido en la Calle de los Dulces, para llevarnos en la boca el inolvidable sabor de la dulcería poblana: besitos, gaznates, molletes, reinitas, cochinitos de panela y dátiles rellenos. ¡¡Imperdibles!!.

Son las 15,15 hs., si bien Puebla, merece quedarse un días más, queríamos respetar nuestra planificación previa, así que nos trasladamos al terminal de buses. Retiramos el equipaje ($mex 72,00 u$s 6,00) ADO te cobra todo y bien. Compramos los pasajes a Oaxaca ($mex 322,00 u$s 26,00). Partimos a las 16,00 hs. para en 4 horas recorrer 320 Km.

Puntualmente a las 20,00 hs. estábamos en Oaxaca de Juárez, Capital del estado de Oaxaca, transitando por camino de cornisa sinuoso, en muy buen estado, pero sin ningún tipo de defensa, lo que aumentaba la fobia natural a las alturas. En taxi ($mex 30,00 u$s 2,50) nos trasladamos hasta el Hotel Villa León, ($mex 350,00 u$s 29,00) en la calle Reforma, muy cerca de la Iglesia de Santo Domingo, habitaciones amplias con dos camas king.

El clima agradable y el apacible atardecer, nos invita a pasear. Nos dirigimos a tres cuadras del hotel por la calle Reforma hasta el Andador Turístico. En el transcurso observamos un interesante mercado artesanal. Accedimos al paseo turístico, muchos turistas circulando y oaxaqueños. Impacta el colorido de su arquitectura virreinal, muy armónica, que te obliga a detenerte para apreciarla. En este paseo se localizan las Agencias de Viajes, algunos hoteles, muchos restaurantes, clubes nocturnos, bares, negocios de artesanías y joyerías. Es un trayecto de unas 4/5 cuadras que termina en el Zócalo, (merece un párrafo aparte que lo narro en el próximo capítulo).

Conversamos con nuestros hijos telefónicamente y regresamos con el corazón henchido, a esperar el día siguiente.

19 de Septiembre, 2012

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