Crónicas de Viaje
(2) (0)Viaje a Chile, noviembre de 2010
Santa Rosa, Argentina — viernes, 12 de noviembre de 2010
Muy temprano, a las 6,00 hs. iniciamos nuestro viaje hacia la ciudad de Mendoza, distante a 780 km., pasando por Victorica, Santa Isabel, Gral. Alvear y San Rafael.
A 45 kms. de Santa Rosa, en Winifreda, accedimos a la ruta provincial Nº 10, hacia el oeste de La Pampa. Observamos los típicos campos cultivados y su característico paisaje de horizonte lejano, mezclándose con zonas de vegetación rala, indicando la próxima presencia del monte de caldén.
El Caldenar, ambiente natural del proverbial caldén, símbolo de la geografía pampeana, considerado patrimonio natural de La Pampa, muy ligado a su fisonomía e historia. Se encuentra en su escudo. Es endémico de la Argentina y es único en el mundo.
Primero el ferrocarril, que inicia la degradación del caldenar; continuando con el sobrepastoreo, el fuego, para obtener mejores pastos para el ganado; la tala indiscriminada y el avance de la frontera agrícola, contribuyeron a que este grandioso bosque, es considerado entre “los que se van…”, reduciéndose en un 75 % su superficie y lo que queda sumamente fragmentado; tal como se ve a ambos lados de la ruta 10.
Termina el caldenar y da paso a un paisaje de médanos y planicies cubiertos de un pastizal bajo de escaso valor “pajonal”.
Recorrimos casi 135 kms. por la provincial 10 y nos encontramos con un puente de acero y un cartel: Río Salado, observamos su curso y es un fino hilo de agua, a pesar que es alimentado por deshielos. La masiva utilización aguas arriba, impide su llegada a La Pampa.
Muy cerca, se halla Santa Isabel, población de casi 2.000 habitantes, considerada el más importante centro de servicios del agreste y árido oeste pampeano.
Saliendo de Santa Isabel, se pasa por otro puente metálico, que corresponde al Río Atuel, afluente del Salado, pero esta vez su cauce está totalmente seco. El Atuel reúne un largo historial de conflictos con Mendoza, por la interrupción de su cauce, cuando La Pampa aún no era provincia, en 1947 con la puesta en funcionamiento de los Nihuiles. Campos fértiles de la Planicie Curacó, se convirtieron en páramos salitrosos, originando el éxodo de más de 40.00 personas, en un territorio de no más de 120.000 habitantes en aquel entonces.
Continuamos hasta el empalme con la ruta nacional 143, y de aquí 160 kms. hasta Gral. Alvear, en la Provincia de Mendoza. Transitamos por un desierto, típico del oeste árido del país, con vegetación achaparrada y espinosa. Próximo a Gral. Alvear, ciudad de 45.000 habitantes y con una zona de riego de casi 40.000 hectáreas, comenzamos a divisar plantaciones características de oasis de riego, no sobre los conos aluviales de los ríos, sino avanzando sobre las planicies, gracias a los avances tecnológicos en las técnicas de riego.
Avanzando por la RN 143, el paisaje se torna agradable a los ojos del viajero, obligándonos a disminuir la velocidad para observarlo. Debemos pasar por San Rafael, la segunda ciudad más importante de Mendoza, con casi 170.000 habitantes.
San Rafael es el oasis mas grande del sur mendocino, alimentado por las aguas del Diamante y el Atuel. Considerable producción y naturaleza, la caracterizan.
Hacia la ciudad de Mendoza, distante a 230 kms., continuamos, luego de un tramo desértico de unos 60 kms., para llegar a Tunuyán e internarnos nuevamente en un gran oasis de riego, correspondiente al Gran Mendoza, donde se observa gran cantidad de fincas que utilizan agua subterránea para el riego. En Tunuyán ingresamos a una moderna autopista que la une con la ciudad de Mendoza.
A las 13,30 hs. llegamos a nuestro primer destino, la Ciudad de Mendoza; gracias al GPS, ingresamos rápidamente y nos dirigimos al hotel, para luego salir a caminar por esta hermosa ciudad, una de las más lindas de la Argentina, que habíamos visitado en otras oportunidades.
Regresamos al hotel muy tarde y planificamos nuestra salida hacia Chile…
A 45 kms. de Santa Rosa, en Winifreda, accedimos a la ruta provincial Nº 10, hacia el oeste de La Pampa. Observamos los típicos campos cultivados y su característico paisaje de horizonte lejano, mezclándose con zonas de vegetación rala, indicando la próxima presencia del monte de caldén.
El Caldenar, ambiente natural del proverbial caldén, símbolo de la geografía pampeana, considerado patrimonio natural de La Pampa, muy ligado a su fisonomía e historia. Se encuentra en su escudo. Es endémico de la Argentina y es único en el mundo.
Primero el ferrocarril, que inicia la degradación del caldenar; continuando con el sobrepastoreo, el fuego, para obtener mejores pastos para el ganado; la tala indiscriminada y el avance de la frontera agrícola, contribuyeron a que este grandioso bosque, es considerado entre “los que se van…”, reduciéndose en un 75 % su superficie y lo que queda sumamente fragmentado; tal como se ve a ambos lados de la ruta 10.
Termina el caldenar y da paso a un paisaje de médanos y planicies cubiertos de un pastizal bajo de escaso valor “pajonal”.
Recorrimos casi 135 kms. por la provincial 10 y nos encontramos con un puente de acero y un cartel: Río Salado, observamos su curso y es un fino hilo de agua, a pesar que es alimentado por deshielos. La masiva utilización aguas arriba, impide su llegada a La Pampa.
Muy cerca, se halla Santa Isabel, población de casi 2.000 habitantes, considerada el más importante centro de servicios del agreste y árido oeste pampeano.
Saliendo de Santa Isabel, se pasa por otro puente metálico, que corresponde al Río Atuel, afluente del Salado, pero esta vez su cauce está totalmente seco. El Atuel reúne un largo historial de conflictos con Mendoza, por la interrupción de su cauce, cuando La Pampa aún no era provincia, en 1947 con la puesta en funcionamiento de los Nihuiles. Campos fértiles de la Planicie Curacó, se convirtieron en páramos salitrosos, originando el éxodo de más de 40.00 personas, en un territorio de no más de 120.000 habitantes en aquel entonces.
Continuamos hasta el empalme con la ruta nacional 143, y de aquí 160 kms. hasta Gral. Alvear, en la Provincia de Mendoza. Transitamos por un desierto, típico del oeste árido del país, con vegetación achaparrada y espinosa. Próximo a Gral. Alvear, ciudad de 45.000 habitantes y con una zona de riego de casi 40.000 hectáreas, comenzamos a divisar plantaciones características de oasis de riego, no sobre los conos aluviales de los ríos, sino avanzando sobre las planicies, gracias a los avances tecnológicos en las técnicas de riego.
Avanzando por la RN 143, el paisaje se torna agradable a los ojos del viajero, obligándonos a disminuir la velocidad para observarlo. Debemos pasar por San Rafael, la segunda ciudad más importante de Mendoza, con casi 170.000 habitantes.
San Rafael es el oasis mas grande del sur mendocino, alimentado por las aguas del Diamante y el Atuel. Considerable producción y naturaleza, la caracterizan.
Hacia la ciudad de Mendoza, distante a 230 kms., continuamos, luego de un tramo desértico de unos 60 kms., para llegar a Tunuyán e internarnos nuevamente en un gran oasis de riego, correspondiente al Gran Mendoza, donde se observa gran cantidad de fincas que utilizan agua subterránea para el riego. En Tunuyán ingresamos a una moderna autopista que la une con la ciudad de Mendoza.
A las 13,30 hs. llegamos a nuestro primer destino, la Ciudad de Mendoza; gracias al GPS, ingresamos rápidamente y nos dirigimos al hotel, para luego salir a caminar por esta hermosa ciudad, una de las más lindas de la Argentina, que habíamos visitado en otras oportunidades.
Regresamos al hotel muy tarde y planificamos nuestra salida hacia Chile…
2 de Enero, 2012
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