Crónicas de Viaje

·3ª CRÓNICA DE MI VIAJE A COSTA RICA

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por: MarisaAlonso

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Recorrido por el pais de Costa Rica en los meses de Noviembre -Dicembre 2008

3ª columna Costa Rica ( sobre la fauna)

Despertar escuchando el canto del gallo y el trino de los pájaros, impensable en las ruidosas ciudades, es un lujo al que cuesta muy poco acostumbrarse. Salir al exterior a las siete de la mañana y sentir el calor del sol, como si fuera un día de verano en Segovia, pero al mediodía, ¡una gozada!, y empezar a ver grandes mariposas azules, insectos, colibrís, pájaros de llamativos colores...una buena manera de tomar contacto con la fauna del país.

Dónde realmente empecé a darme cuenta de lo excitante que era la fauna de Costa Rica, fue en mi visita a la Península Nicoya. De camino a Pochote, reparé en un mono colgado de una rama, que se convirtió en una gran familia numerosa en pocos minutos, fue divertido observar a los monos balanceándose y saltando de una rama a otra en su habitat natural, pues sólo les había visto en alguna ocasión, en el zoológico de Madrid.

Continuamos el viaje y ante mis ojos, iban apareciendo distintos tipos de animales: iguanas ,aguilas, zopilotes, vacas, muy diferentes a las españolas. Disfruté muchísimo observando a los pelícanos en la playa de Puntarenas, había muchos y no mostraban demasiado temor por las personas.

Pero, el lugar en el que más disfrute observando a los animales, fue, sin duda alguna, en el parque Manuel Antonio, dónde me encontré una preciosa playa de aguas transparentes, en una selva. Allí había muchos monos: cariblancos, congos, monos rojos, también había iguanas y mapaches. Es divertidísimo ver, como los monos y los mapaches quitan la comida y la ropa a los despistados turistas, entretenidos en darse un chapuzón en la playa o haciendo fotos por los alrededores, siempre que el turista despistado sea el vecino, por supuesto.

Pude comprobar, que en este parque siempre estás acompañado. Mirando al suelo distraída observé, justo a mis pies, una fila interminable de hormigas que parecía no tener fin. Más tarde, paseando por la playa, en un momento me vi rodeada de multitud de cangrejos. Además, puedes sentarte en una iguana de la manera mas natural, pensando que es un tronco o una piedra. A lo largo del día fui viendo animales a los que no pude poner nombre.

A las afueras del parque estuve alojada en un hotel, casualmente regentado por una española, el hotel Vela, pues bien, aquí seguía acompañada de los monos que me tiraban cocos desde los árboles, parecía que aún estuviera dentro de él, se oían los gritos de los congos, las aves...desde luego nada parecido a cuando duermo en mi casa.

No quiero dejar de mencionar, mi paso por el río Tórcoles y los cocodrilos, con una sola indicación en el puente, un letrero en el que decía:

“ES PROHIBIDO Y ILEGAL DAR DE COMER A LOS COCODRILOS”

Allí no había ningún impedimento físico para que algún turista despistado pudiera bajar al río, o lo que es peor, ningún impedimento para que los cocodrilos subieran a dar una vuelta y de paso comerse a un turista. Yo de momento, no incremento la estadística.

19 de Abril, 2014