Crónicas de Viaje

Huaraz, la Suiza del Perú

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por: Cintigrinchy

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Bienvenidos al Callejón de Huaylas, el conjunto de valles entre la Cordillera Negra y la Blanca.

Visitamos Callejón de Huaylas. Todas las guías de Perú lo marcan como un destino increíble y realmente lo es...

El paisaje por la ruta ya era maravilloso. Estábamos en el medio de la Cordillera de los Andes viendo unos pueblitos diminutos colgados de las montañas. Al fin apareció como un mar de lucecitas la ciudad de Huaraz.

Huaraz no tendría nada especial si no estuviera emplazado en un lugar tan increíble. Entre la Cordillera Negra (la que tiene vegetación) y la Cordillera Blanca (la que tiene nieves eternas) hay una serie de valles que se conocen como el Callejón de Huaylas. Está rodeado de más de 30 picos de 6.000 mts. de altura. Allí están asentados unos cuantos pueblos indígenas dedicados a la agricultura. Las mujeres usan los típicos atuendos coyas y los hombres sus sombreros tejidos.

A las 10 de la noche, después de un viaje agotador (tardamos nada menos que 11 horas en hacer 500 km), llegamos al hotel. Desde nuestro balcón se veía la vista más espectacular de las montañas nevadas, como pudimos comprobar a la mañana siguiente.

A solo 35 km de Huaraz se encuentra la entrada al Parque Nacional Huascarán. Llegar toma unas 2 hs y media. Así que hay que armarse de paciencia. El paisaje es precioso, con sus montañas cultivadas, ríos y arroyos, pueblos indígenas y de fondo el monte Huascarán nevado.

Dentro del Parque visitamos el lago de Llanganuco y su vecino. El lugar no se puede creer. El lago es de color turquesa con el agua más transparente que vi y la arena tiene vetas de colores porque está llena de minerales. Las montañas que rodean los lagos son increíblemente altas, son paredes gigantes de roca que se meten una dentro de otra. Entre la vegetación que las decora, cada tanto se pueden ver cascadas de agua de deshielo. ¡Es un paisaje extraordinario!

Desde los lagos, bajamos por la carretera que te lleva a los distintos pueblitos, cada uno con un atractivo en particular (uno de ellos produce el dulce llamado "manjar blanco").

Nos detuvimos en el pueblo de Yungay, que es conocido por haber sufrido una terrible catástrofe en el año 1970: miles de toneladas de nieve se desprendieron de la Cordillera Blanca y bajaron a toda velocidad, enterrando a su paso a la ciudad con sus 20.000 habitantes.

Todo el pueblo quedó bajo 6 mt de nieve y barro. Solo sobrevivieron 400 personas. Unos cuantos que estaban en el cementerio, construido extrañamente en forma de cerro; la avalancha enterró los primeros 3 pisos y quedaron los dos superiores. Y la gran mayoría de supervivientes fueron niños. Había entradas 2 X 1 para chicos en el circo de la ciudad y cuando se empezaron a sentir los primeros temblores, el payaso del circo, como un moderno flautista de Hamelin, llevó a más de 300 niños montaña arriba en su afán de ponerlos a salvo. Y logró salvarlos a todos.

Yungay se volvió a construir 2 km más lejos, y sobre el pueblo que quedó sepultado se hizo un gran Campo Santo. Con el paso del tiempo, los vientos empezaron a desgastar la superficie y se van descubriendo las cosas que estaban enterradas.

Hay un placa muy grande en la zona, en honor a los soldados argentinos que volaron llevando provisiones hacia Yungay y, desgraciadamente, a la vuelta chocaron contra una montaña y murieron todos.

No es de extrañar que en Huaraz haya una gran comunidad suiza, dado que El Callejón de Huaylas es un territorio increíble que bien podría confundirse con los paisajes de Suiza.

Cintia Ana Morrow

 

3 de Agosto, 2012

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Comentarios » Hay 1 comentario

  • 1 Rodolfofey Ver perfil del usuario

    2011-08-07 15:32:29

  • Mil Gracias Cintia por tu relato. Excelente !!
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