Crónicas de Viaje
(1) (1)Como trabajaba en recepción de un crucero, no era mucho el tiempo libre que tenía. No lo suficiente para explorar cada rincón y descubrir todos sus secretos. Sin embargo fueron muchas las imágenes imborrables y las experiencias inolvidables que pude vivir. Mi primer sábado en el puerto, realicé , junto a mi amigo Santi, una excursión a La Medina. Es el zoco o souk más tradicional del lugar. Imperdible. Está localizado en el centro de la ciudad.
La mezcla de culturas de los pueblos que fueron estableciéndose en esta parte de Africa (Fenicios, romanos, judíos, musulmanes de España y turcos otomanos y árabes) se ve representada rica y claramente en cada paso, en las artesanías y distintos objetos, mientras paseas entre pasadizos y callecitas laberínticas. En cada puesto habrá un simpático "amigo" que te ofrecerá un rico té de menta (servido en pequeños vasitos de vidrio generalmente adornados con hilos dorados o plateados) y de está forma se asegurará el tener el tiempo necesario para poder persuadirte de comprar alguna de sus mercancías.
Hay una costumbre que ya es vox populi entre todos los que visitan este particular grupo de comercios, y que se repetirá en el resto de los zocos (más pequeños) con los que se toparán a lo largo de su visita a Túnez, regatear es la palabra clave. Imaginen mi sorpresa cuándo vi estos exóticos zapatos tipo suecos, terminados en punta, verde esmeralda con ribetes color oro y al preguntar el precio recibí como respuesta la aterradora cifra de 100 euros. (en Túnez la moneda oficial es el dinar Tunecino pero los precios son frecuentemente expresados en euro), acabé mi té, sonreí y dije : "Merci mon ami, je vais regarder un peu plus." (Gracias amigo, voy a mirar un poco más.) Me dispuse a seguir por el oscuro pasillo colmado de faroles, puffs de piel de camello, pero mi nuevo amigo tunecino clamaba a voz en grito.... "ok, ok, 80 euros.... 70.... ok... por 20 euros te los llevas", en un español razonable, seguramente perfeccionado con las visitas de tantos turistas de habla hispana. No pude resistirme. Fue la primera de muchas compras durante los sábados venideros.
Una anécdota que no puedo dejar de contarles es la compra del puff de piel marrón de camello de Santiago. Al principio intentó
mostrarse duro y reacio a llevar el primero que vio, a pesar de la insistencia del señor que no paraba de servirnos té. "Es que no tengo más que 30 euros", dijo Santi. El señor sonrió y descaradamente le palmeó el bolsillo trasero del pantalón, en el que Santi guardaba algo más de dinero. No pudimos evitar reír al escuchar el tintineo de las monedas. Por el módico precio de 35 euros, ese puff está hoy en el barrio de Villa Crespo.
La Goullette cuenta también, con una playa. El calor era a veces insoportable. La mayor parte de la tripulación pasaba el tiempo entre improvisados partidos de fútbol y el mar. Los tunecinos van, generalmente, vestidos a la playa. Arman tiendas y trasladan una cantidad impresionante de cosas para asegurarse de poder pasar el día en la arena sin tener que moverse. Colchones, sábanas, cuencos y vasos para preparar su té.
Los edificios y casas frente a la playa son bajos y predomina el blanco y toda la gama de azules, lo que lo hace una postal muy pintoresca y agradable. Se funden los aromas de los mariscos y pescados que preparan en los restaurantes típicos de la zona.
La mezcla de lo antiguo y lo moderno, los colores y olores de Túnez , la magia de los zocos, hacen de este país un destino super recomendable.
11 de Diciembre, 2012
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