Crónicas de Viaje
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Curiosamente, mi amigo Marcelo, animador en la tripulación del primer barco en que trabajé era amigo de Evelyn, una loca criatura que conozco desde la época en que trabajábamos juntas en el Club Med de Itaparica. Fue un reencuentro único! hacia años que no veía a Evelyn y hacia otros tantos que no veía a Marcelo. Los dos viven en Florianópolis, capital del estado brasileño de Santa Catarina. Con ellos pasé unos días deliciosos de mucha playa, cervejinha y música. Ya casi en carnaval... Marce tenía muy poco tiempo libre. Es el lider del bloco de la Lagoa y esa es una de sus grandes pasiones. Viajar es otra. Gracias a esa pasión nos conocimos, fue justamente en Civitavecchia, puerto cercano a Roma, que entre risas descubrimos que SU amiga Evelyn y MI amiga Evelyn eran la misma Evelyn.
Viajé directamente a Floripa desde Buenos Aires con Gol. Por la noche fuimos a Jurerê Internacional, ubicado en el norte de la isla de Santa Catarina, cerca de la playa de Canasvieiras. Jurerê Internacional es un desarrollo inmobiliario de lujo. Tiene una zona de locales con las mejores marcas y diversos bares y restaurantes, es un barrio abierto que desemboca en una playa amplia con un mar calmo. En las noches de verano no faltan las fiestas sobre la arena. Música electrónica y raves. También hay terrazas más zen con música chill out y amplios decks de madera con sillones y almohadones blancos.
Me levanté bien temprano, a pesar de la fiesta de la noche anterior, y fui a caminar por la ciudad, es un placer llegar al centro caminando junto a la Bahia Norte. La vista funciona como un lexotanil natural, no hay espacio para el stress. Fui a almorzar al Shopping Beiramar con mi amiga Cris y su hija Aisha, quedamos en ir a la playa al día siguiente. El Shopping Beiramar es el más concurrido de la ciudad, queda en la rua Bocaiúva, no muy lejos del centro. Tiene 5 salas de cine y está abierto de lunes a sábado de 10 a 22 hs y los domingos des 14 a 22hs.
Al día siguiente partimos bien temprano a las playas bañadas por el Océano Atlántico. Cada una es muy diferente de la otra, con públicos también muy distintos entre sí.
Primero pasamos por laPlaya de los Ingleses, está es una de las playas preferidas de los argentinos junto con la deCanasvieiras. Tiene casi 5 km de extensión y atravesando las dunas está la Playa do Santinho. En estas dunas se práctica el sandboard, deporte inventado en Floripa. Puedes alquilar una tabla y probar si tu equilibrio te lo permite.
La Playa do Santinho, a 40 km del centro, es más pequeña, tiene la mitad de largo de la playa de los Ingleses. Con un mar agitado, ideal para surfar, es muy concurrida por los jóvenes. Sin embargo aunque no seas un amante de este deporte te aconsejo no pierdas de vistarla para ver los petrógloficos, diseños simbólicos grabados en las rocas por los indios Carijós.
Continuamos nuestro recorrido hacia la playa de Moçambique, también conocida comoPlaya Grande. Se destaca por se la mayor playa de Santa Catarina, tiene 13 km de extensión y la arena está plagada de moluscos similares a ostras o almejas.
Está localizada en el Parque Forestal de Rio Vermelho, es totalmente agreste, sin ninguna contrucción. El agua es fria y clara. Es perfecta para surfar también.
Hicimos una parada para almorzar en laBarra da Lagoa. Es magnífica para comer un pescado recién sacado del mar. Hay muchos negocios típicos y una gran actividad pesquera. Recomiendo una casquinha de siri (cangrejo servido en su caparazón) de entrada y un buen abadejo con mucho limón y arroz blanco. Esta playa está cerca de la Lagoa da Conceiçao, uno de los sectores más concurridos por la noche con discotecas y bares bien badalados.
Finalmente llegamos a Praia do Mole, mi preferida, es otra opción para la práctica del surf. El mar es bastante bravo por lo que no es recomendable para los niños. Con varios bares para continuar picando frutos de mar.
Fue en esta playa en la que, mientras mis amigas Lise y Bárbara me esperaban para compartir una cerveza y unos pescaditos fritos, me dispuse a atravesar unas grandísimas rocas para vislumbrar desde lo alto la playa de Joaquina. Tan concentrada estaba sacando fotos que olvide en donde ponía los pies. Resbalé y al querer salvar la máquina, tomé uno de los golpes más fuertes de mi vida. Mi rodilla nunca se recuperó.
Un chico carioca extremadamente guapo me rescató de mi caída. Digamos que fue una desgracia con suerte ;)
Joaquina tiene una infraestructura excelente, hoteles y restaurantes y ya fue sede de muchos campeonatos mundiales de surf.
Para cerrar la tarde pasamos por Campeche, una playa bastante amplia, rodeada de pequeños medanos y vegetación. Una muy buena opción al sur de la isla, con 11 km de largo. Algo que la hace especial es la vista privilegiada de la Isla del mismo nombre con una impresionante vegetación.
Agotados regresamos a casa, unas buenas caipirinhas para despedirnos y brindar a nuestra amistad y próximo encuentro.
12 de Diciembre, 2012
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