Crónicas de Viaje

Cuba Libre

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por: delfi_velarde

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Crónicas de un paseo por la isla cubana

CUBA LIBRE

Martí, Carpentier, Guillén, Hemingway… son sólo algunos de los grandes literatos que se han destacado artísticamente en la isla cubana. Algunos encontraron allí la inspiración para crear grandes historias y otros han logrado unir la corriente artística junto con la ideológica, para poder expresar una cuna de sensaciones encontradas.

Sin lugar a dudas, cuando uno llega a Cuba, específicamente a La Habana, se encuentra con un escenario que deslumbra: una ciudad pintoresca fundida en una historia aún viva, presente en el estilo colonial de las construcciones, los autos de los ’50, y una forma de vida particular. Uno siente que ha viajado a través del tiempo y desde esa distancia, observa. Pero muchas veces, esa lejanía engaña, y sólo trascendiendo esa barrera se logra llegar al corazón cubano.

Con sólo mirar se pierde lo esencial que es la palabra, aquella que han utilizado los grandes poetas para dar vida al pensamiento. La voz del cubano al principio es calma, medida, pero esconde un grito desesperado que no sólo necesita de palabras, sino también de gestos y miradas anhelantes. Sólo unos segundos son suficientes para notar el trasfondo melancólico que esconde, sin éxito, el que ha nacido en la isla cubana.

Sosteniendo una ilusión…

María de los Ángeles no ha llegado a los ’50 años y ya es jubilada. La viudez y la crianza en soledad de sus dos hijas no le han dejado marcas ni arrugas en su exterior, pero sí por dentro. Años de depresión han generado que abandone su trabajo de oficinista para dedicarse a su hogar, y por supuesto, a un nieto Caleb, en honor a la figura bíblica.

Al hablar de su familia, sus ojos sonríen en forma espontánea y veo la juventud perdida en su mirada. Ya no hay vuelta atrás, años duros le han quitado la alegría y las ganas de vivir. Ella quiere hablar, pero no puede: un policía se sitúa a dos metros y con una mirada desafiante hacia la cubana, lanza una amenaza que hasta yo percibo con temor. Ella lo intuye y su mirada baja, sabe que no le está permitido hablar con turistas.

Minutos después, y sin vigilancia alguna, María de los Ángeles comienza a dar más detalles de la vida cubana actual. Mis constantes preguntas y repreguntas no logran encontrar ninguna respuesta con fundamento. Ella tampoco recibe ninguna explicación, simplemente asiente y continúa.

María de los Ángeles, al igual que muchos cubanos más, quiere huir de Cuba, conocer otras tierras, otra forma de vida. Ante mi inútil propuesta de iniciativa de cambio, ella sólo dice una palabra: “miedo”. Todavía puedo ver sus pupilas mirándome de reojo y asintiendo en silencio. ¿Qué más se podía agregar?

Cuba está regido por un sistema que a simple vista resulta utópico: educación y salud garantizada, alimento seguro y vivienda gratuita para todos. Pero quien se acerca y va más allá, ve la angustia en la mirada del cubano que no puede hablar de la realidad de su patria sin que sus ojos se llenen de lágrimas.

Así como muchos nativos aceptan esta realidad sin cuestionarla, y dicen que, aunque no está en sus manos esa decisión, elijen quedarse allí, muchos más son los que anhelan expandir sus fronteras y abandonar ese sentimiento desesperante de encierro. Sólo algunos valientes se animan a huir, corriendo el riesgo que ello implica; los demás, continúan con sus vidas, bajo un silencio que aturde.

Mi viaje a Cuba me ha generado más preguntas que respuestas, pero sin duda, logró despertar en mí una gran cantidad de reflexiones y, en especial, sensaciones nunca antes sentidas. Cuba, con sus calles empedradas y sus coloridos balcones en ruinas, aún llenan mi imaginación con su belleza y su magia. Ha sido como vivir un sueño, como entrar sólo por unos días en un mundo ambiguo y en tiempo pasado. ¿Lo mejor de Cuba? Sin dudas, su gente, que a pesar de todo, jamás ha perdido su identidad.

2 de Noviembre, 2014