Especial Esqui 2010

Crónicas de Viaje

Más que un viaje al Bolsón

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por: leanrodriguez

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Visita al lugar donde mi hermano decidió despedirse

Es difícil llamar viaje, a un interludio de tiempo de 7 días, la palabra parecería estar reservada para grandes odiseas, para tierras lejanas o para grandes lapsos de tiempo fuera del terruño, o para alucinaciones de gran porte (es decir flor de viaje me pegue…). Pero estos 7 día fueron un viaje porque empezaron mucho antes.

Después de casi 5 años decidí viajar al Bolsón, al lugar donde Nano decidió quedarse, al menos una parte muy importante de él. Tomar envión, preguntar, preparativos, decidirse, contárselo a la familia, encontrar compañero (no hay palabra de agradecmiento a Gastón por haber compartido este viaje y pido perdón por relatar el mismo en primera persona singular, porque fue un viaje de los dos) sacar el pasaje, equiparse, volar a Bariloche, tomarse el micro para el Bolsón, comerse un cordero, un arroz con trucha, dormir. El pueblo de Bolsón me gustó, chiquito, amigable, cuando pasamos por la Plaza principal y vi el departamento de policía me acorde donde estaba, de mis viejos, debían haber pasado por ahí.

Salimos con Gastón temprano, desayunamos en Jauja y nos registramos en la Dirección de Turismo. El Refugio Hielo Azul, esta a 6/7 hs de caminata desde donde te deja el remis, la mochila que yo llevaba tenía unos 12 kilos, pero la carga era infinita. Solamente hacer el camino valía la pena, tierra de Hobbits, si alguien quiere una imagen cinematográfica. Arroyos, subidas, bajadas, árboles gigantes, ramas, sonido de montaña puro (viento, agua, ramas, pájaros).

En el camino me acorde mucho de Nano, de Nico y Guido (los amigos de Nano) caminando por ahí con 20 años, yo también estaba caminando por ahí. Una sola cosa me perturbo en el camino, una a imagen/foto del diario donde salió la noticia de ese día, con el cuerpo de Nano colgando del caballo, sabía que estabamos recorriendo el mismo camino, pero me alivio saber que lo hacía de manera inversa y que no ibamos a volver por ahí. Antes de llegar al refugio se empezó a ver nieve, cuando llegamos teníamos la nieve a unos 100 metros, pero no fue eso lo que me estremeció. Estabamos donde quería estar, había logrado llegar a donde quería llegar, después de 5 años, lo había logrado.


La energía del lugar se metió en mi cuerpo y en mi cabeza, me sentí como en casa, como en familia. Los refugieros de aquella noche de febrero de hace 5 años no estaban, habían bajado al Bolsón a recomponer fuerzas para la temporada y tampoco se podía subir al Glaciar porque había mucha nieve, desde donde Nano volvía cuando no volvió. Me pareció que aquellas coincidencias no ocurrían porque sí, me estaban cuidando de los detalles, de la marca exacta, del relato pormenorizado de la búsqueda. El día fue muy largo, recién a las 22:30 hs aparecieron las primeras estrellas, me había agarrado una ansiedad por verlas, Nico y Guido me habían contado no se que anécdota respecto las estrellas, me la había olvidado pero necesitaba verlas. Comimos un guiso carrero con cervecita casera, ya entrada la noche Gastón se fue a dormir. Yo decidí entregarme a un fogón con unos españoles, con los que terminamos riendonos/hablando de Torrente.



Al otro día, sabiendo que no podíamos llegar, subimos cuanto pudimos en camino al Glaciar del Hielo Azul, nos faltaron unos 45 minutos de camino que estaba cercado por la nieve y con riesgo de avalancha. Elegimos un lugar, y dejamos un tubito plástico (perdón medio ambiente/pachamama) con unos escritos y una foto de Nano (por pedido de mi viejo y por mis ganas también). Armamos una buena pirca de piedras para protegerlo y lo cubrimos. Marcamos el punto en el GPS, para volver algún día, o para no volver, pero necesitaba saber en que lugar había dejado ese recuerdo, en que lugar quedó al menos para mí una parte de Nano. Esa mañana no sólo había dejado ese tubito, la carga de la mochila parecía menor, muchas cosas quedaron allí.


Volvimos y comimos. A la tarde tratamos de subir un monte pero no lo logramos, eso sí, volvimos con raspaduras de lengas hasta en los lugares más recónditos del cuerpo.



Al otro día partimos para el Cajón Azul, pasando por el Lago Natación (increíblemente hermoso el camino, con mojones de nieve por todos lados, verde, lagos, vistas abiertas, no le falta nada), luego de 6hs de caminata llegamos, cansados, pero con la labor cumplida.

Al otro día nos levantamos en el Cajón Azul, decidimos hacer la caminata que en los papeles era más larga hasta el Refugio Los Laguitos. De 6 hs 15 minutos que caminamos, 6 hs 14 minutos nos llovió. Llegamos hechos agua, nos calentamos al fuego y al rato empezó a nevar, era como un sueño, nevando sobre el Lago que teníamos a 30 metros de refugio. Ese refugio esta metido adentro de la cordillera, frente a un lago que limita con Chile, es un sueño. Cuando miras al lago por la ventana del refugio no es una foto, tal como dijo el refugiero es una película, no hay 5 minutos en los que la vista se parezca, siempre hay un rayo de luz haciendo una sombra distinta, copos de nieve, lluvia, viento, algo que hace cambiar la vista del lago, una película interminablemente hermosa. A tres horas hay un lago donde las truchas se pescan con una latita, y un Glaciar que por la nieve no se podía llegar, igual con la lluvia, la nieve y el cansancio era imposible prever llegar hasta ningún lado.



Al otro día volvimos al Cajón Azul, esta vez tardamos unas 7 hs 30 hs, el bosque de alerces y los inmumerables paisajes que habíamos omitido por las lluvias, no detenían a cada momento. Los árboles de corteza rojiza, los pájaros carpinteros haciendo un ruido inconfundible, el río Azul acompañandonos en toda la caminata, las piedras de lo arroyos. Dormimos en el Cajón Azul, y volvimos al Bolsón ese es el camino menos pintoresco, pero vale la pena.


Llegamos al Bolsón, después de 5 días de montaña, llame a Pau, y despúes a mi vieja, ese llamado de estoy bien, lo esperaban más que nunca. Mi viejo estaba dando clases en Neuquen, me atendió emocionado, ese llamado le hubiera gustado recibirlo de Nano hace 5 años, desde el mismo locutorio, tal vez hasta de la misma cabina.


Lo otro es historia de ciudad, Bariloche, y la foto frente Grisu o Cerebro. Al otro día, la vuelta, habíamos cumplido. Un viaje de 5 años, en 7 días.


GRACIAS INFINITAS A TODOS LOS QUE ME ACOMPAÑARON DE UNA U OTRA FORMA EN ESTE VIAJE DE 5 AÑOS....LLEGAMOS...

8 de Febrero, 2010

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Comentarios » Hay 2 comentarios

  • 2 solomochila Ver perfil del usuario

    2010-03-05 14:28:20

  • El Cajón del Azul.. es lo mejor que hay!!!
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  • 1 stitich Ver perfil del usuario

    2010-02-10 13:59:44

  • me encanto la historia.
    y lo que contas es verdad, yo estuve en enero en el Cajon, y me parecio genial.
    Te felicito!
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