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10 sorpresas en Salta

Bienvenidos a otra Salta, llena de la cultura de sus teleros, de formaciones geográficas que parecen irreales y de paisajes oníricos que vale la pena recorrer bien atentos. ¿Estuviste en alguno de estos lugares? Contanos tu experiencia

Acsibi

1. Acsibi

Asombrosas cuevas de inéditas formas a 15 km de Seclantás, en plenos Valles Calchaquíes.

Hay que llegar al lecho, casi siempre seco, del río Montenieva, a unos 3 km de Seclantás. Encararlo de frente y avanzar -4x4 mediante- una hora larga hasta donde los vehículos se topan con grandes muros de piedra. Es hora de bajar, treparlos y meterse en un valle rojizo que combina paredes de arenisca y de roca, de un tono intenso, muy parecido al que uno imagina en Marte. Luego el cañón se estrecha, las cortaderas y los cardones desaparecen, y es preciso pasar por túneles angostos, agachado, para desembocar en unas cuevas rojizas y alucinantes, con las formas más raras. Y ahí, mientras la luz se cuela por intersticios mínimos y uno no entiende si fue el mar o los extraterrestres quienes plegaron esa geografía, escuchar historias de los indios Malcachiscos que mataron, en tiempos de la colonia, a Juan Ortiz de Urbina, amo y señor de esas latitudes.

Finca Montenieva. T: (0387) 15-453-2679
fidoaban@yahoo.com.ar I www.fincamontenieva.com.ar
Fido Abán y familia son guías del lugar. No disponen aún de camioneta propia, pero pueden llevarlo en tractor o conseguir una, previa reserva. $160 por persona, con picnic incluido. Si va con su propio vehículo 4x4, $60 (sin refrigerio). Consulte por programa a caballo, de dos noches.

 

2. Laguna de Brealito

Magnífico espejo de agua a 16 km de Seclantás, y una cueva con pinturas rupestres donde se siente una energía especial.

Los mejores cardones de los Valles se ven en el camino a Brealito. Cosa rara una laguna, y más de esos colores -a veces azul, a veces verde esmeralda- a la vera de la polvorienta RN 40. Y sin embargo, allí está, lista para ser conocida. Casi nadie se desvía a la altura de Seclantás hacia ella, y quien lo hace va hasta la orilla, mira y se va. Hacen mal. No saben lo que se pierden con sólo trepar unos 30 minutos. La vista desde arriba es deslumbrante, rara, ajena al paisaje que se acostumbra en los Valles. Quienes vayan con Fido Abán tendrán un bonus track: el acceso a un alero de pinturas rupestres muy bien mantenidas. Un sitio cargado de energía, que se estima era sagrado para las tribus que habitaron ese paraje de gigantescas rocas.

Finca Montenieva.
T: (0387) 15-453-2679
fidoaban@yahoo.com.ar I www.fincamontenieva.com.ar
Fido Abán conoce como nadie la laguna y el acceso a las cuevas. Se arriba tras unas dos horas de auto o camioneta. Fido no dispone de vehículo propio, pero puede conseguir uno, con reserva previa. $180 por persona, si él pone el traslado. $60 si acompaña a los turistas en su propio vehículo. El sitio es propiedad privada y se abonan $5 por auto.

3. Los Médanos

Cabalgata por una geografía de dunas que pocos conocen en las afueras de Cafayate

Lo más conocido de Cafayate, además del torrontés, son el Anfiteatro y la Garganta del Diablo. Los Médanos son menos famosos, y mucho menos en versión cabalgata. En plenos Valles Calchaquíes y rodeada de cerros, la arena siempre se antoja desierto. Es como tierra de nadie, como un lugar fuera del mundo, o de Salta por lo menos. Y sin embargo, una buena porción de este volátil territorio es parte de Estancia Chimpa, gerenciada por Teresita Nanni (sobrina del Nanni de la bodega). Acompañada por el baqueano Bartolomé (al que apodan "Mitre"), que se maneja entre las dunas mejor que beduino en el desierto, Teresita sale siempre con los viajeros. Avanzando al paso, la perplejidad y el asombro aumentan frente a ese mar de arena gobernado por el viento. Es un escenario en constante movimiento, que se conoce mejor a última hora de la tarde, o bien con luna llena (dos días antes o dos días después, siempre y cuando no haya muchas nubes).

Estancia Chimpa. RN 68 Km 10, Cafayate. T: (0387) 15-412-3990. info@estanciachimpa.com.ar I www.estanciachimpa.com.ar
$70 la cabalgata diurna. $180 la nocturna, con comida y vino a la luz de la luna.

 

4. Catua

Un pueblo sin año de fundación

A pocos kilómetros del Paso de Sico, en el cruce de las rutas 70 y 51 se encuentra este pueblito de 680 habitantes. Es imposible precisar la fecha de su fundación porque fue producto del trueque que antiguamente se celebraba entre la Argentina, Bolivia y Chile en esa zona rica por sus pasturas y por el agua. De hecho, en lenguaje aborigen cunsa, catua significa "trueque". En el pueblo se levanta la iglesia de la Virgen del Carmen, construida con piedra toba. Quienes quieran visitarla deben pedir la llave en la municipalidad.

 

5. Olacapato

Parada obligada para almorzar en la ruta y degustar un riquísimo guiso

Es un oasis para viajeros que pasan horas manejando y sin comer. En este pueblo minero ubicado a 44 km de Catua y que no supera los 300 habitantes, la cocinera Estela Flores prepara un abundante menú para los empleados de la mina en el comedor de Emma Choque. Cualquiera puede disfrutarlo, al mediodía o a la noche, por $15. La propuesta consta de un guiso de verduras picadas con fideos y carne de vaca o de llama, una sopa de cereales y flan casero como postre. Además, allí funciona un hospedaje que cuenta con tres habitaciones triples y dos cuádruples con baño privado.

Lo de Emma Choque
T: (0387) 435-0158

6. Santa Rosa de los Pastos Grandes

Un vía crucis hecho por los pueblerinos

A este paraje se llega por la RP 129. El paisaje es lindísimo porque combina el Salar de Pocitos con los nevados de Cachi, Palermo y Quewar en el horizonte. En Santa Rosa hay dos puntos clave que conocer. Uno, es la iglesia de Santa Rosa de Lima. Cuenta la historia que esta imagen era traída de Chile rumbo a Laguna Blanca. Pero, por alguna razón, los animales se cansaron y la virgen quedó allí convirtiéndose en la patrona del lugar. Cada 30 de agosto se celebra una procesión y cada domingo, el catequista Nicolás Morales dirige la oración en la iglesia. El otro punto clave es el vía crucis cuyas estaciones construidas en piedra por los pueblerinos trepan un pequeño monte que se corona con la gruta del Justo Juez, como llaman a Jesús en aquellos pagos. Los viernes a las 18, Nicolás dirige también el vía crucis.

 

7. Salar de Pocitos

Una caminata sobre tierras de sal

Las salinas también pueden verse en Salta, en el Salar de Pocitos. Este pequeño pueblo debe su nombre al gran salar, uno de los principales centros mineros salteños. Se encuentra a 45 km de Cauchari y a 150 km del Paso Internacional de Socompa. Realmente vale la pena recorrer su suelo con enormes hexágonos formados por crostas de sal que sobresalen del piso eternamente blanco. Quienes vayan no deben olvidarse los anteojos para el sol porque el poderoso reflejo de la luz es bastante molesto y peligroso para la vista.

 


8. El Colte

Teleros norteños en plena acción

Antes de llegar al pueblo de Seclantás, a través de una ruta paralela a la RN40, cobra vida un paraje llamado El Colte, que es el comienzo o el final del CARTEC (Camino del Artesano Calchaquí). Allí, una veintena de casas/talleres de adobe y techo de paja completan el paisaje con la intimidad de sus telares en permanente movimiento y la exhibición de sus creaciones. Allí trabajan los tejedores más reconocidos de la provincia. Entre ellos, el Tero Guzmán, famoso por ser el ponchero de Los Chalchaleros, y otros reconocidos artistas como Elpidio Gonza y Eduardo y Esther Choque. La materia prima para tapices, fajas y ponchos es la lana de llamas, ovejas y, muy ocasionalmente, vicuñas. La elaboración de un poncho salteño demanda como mínimo unos quince días.

 

9. Abra El Acay

Avanzar por el paso más alto de América

El Abra es también el punto más alto de la RN 40 y la ocasión justa para avistar vicuñas al por mayor. Quienes se animen a tocar sus 4.895 m.s.n.m. (según el GPS son 4.950), deben tener en cuenta hacerlo en dos vehículos, preferentemente altos, y evitar la época de lluvias, sobre todo en febrero. En esta serpiente que se enrosca hacia la cima -en la que no hay señal de celular- pueden avistarse cóndores, vizcachas y guanacos. El Abra se encuentra a 45 km de San Antonio de los Cobres, pueblo indicado para quienes busquen pasar la noche o reabastecerse de combustible. Al bajar, se puede ver la naciente del río Calchaquí, la cuenca hídrica más extensa de la Argentina que desemboca en el Río de la Plata al final de 3.000 km de recorrido. Vale la pena hacer un stop en el Km 4.853, donde se puede recorrer un tramo del camino inca que sale a la izquierda. Se reconoce porque un grupo de piedras lo soporta para evitar desmoronamientos.

 

10. El Trigal

La zona verde del árido Norte

Una vez pasado El Acay, en el Km 4.560 de la RN 40, la aridez del paisaje desaparece de pronto y gobiernan la paleta los azules y verdes intensos. El azul, producto de las flores de alfalfa que tapizan los suelos que van desde El Saladillo hasta El Trigal. En éste último paraje hay un pintoresco cementerio, decorado con las clásicas flores de papel norteñas que nunca se decoloran por la ausencia de lluvias que apenas alcanzan los 200 mm anuales en los Valles Calchaquíes. Además, hay una pintoresca iglesia María Madre del Niño Jesús.

 

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