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6 lugares para comer en Colonia del Sacramento

Te presentamos 6 opciones para todos los gustos: para almorzar, tomar el té o cenar, en pareja o con amigos, para disfrutar de una extensa velada o comer algo de pasada. Dónde comer en Colonia del Sacramento. Si fuiste a Colonia, sumá tu recomendación.

Amada
Un almuerzo de a dos

El nombre de este café es razón suficiente para ocupar alguna de las mesitas color pastel apostadas en la calle. No importa si hace frío: junto con la carta alguno de los amables mozos acercará un juego de abrigadas mantas para disfrutar del aire libre. Amada es un trocito de París que funciona en una casa de fines de 1700 en la que cocinan los hermanos Castellano. Complementos perfectos, Santiago (18) diseña los platos salados –probar los pinchos de pollo empanados con almendras–, y Gerardo (24) unas piezas de pastelería que justifican un “mañana empiezo”. Cuenta la carta que sus scones son “los más ricos del mundo”. Pruébelos junto con un pocillo de café italiano. Sabores simples, deliciosos y caseros en una de las ubicaciones más lindas del Casco Histórico.

De la Plaza 194. T: (00598) 4523-0472. www.amadacolonia.com

 

El Mesón de la Plaza
Un clásico

El Mesón de la Plaza es uno de los restaurantes de cocina internacional más tradicionales de Colonia. Funciona en una casona con dos salones (uno portugués y otro español) y un patio interno ambientados con objetos antiguos. De fondo, un piano interpreta buenos covers de bandas de rock.

Vasconcellos 153.


Lentas Maravillas
Libros y cosas ricas

Así imaginó su lugar ideal la argentina Maggie Molnar y, siguiendo esa fórmula, concibió Lentas Maravillas, frase que tomó de la canción Vendedor de sueños de María Elena Walsh. Su plan fue crear un lugar slow, donde el tiempo pasara tranquilo mientras se disfruta de la vista del muelle desde los sillones BKF apostados en el jardín, de simples delicias culinarias y de libros que son tesoros (como la colección casi completa de Tin Tin con tapa dura). En lo de Maggie hay un gato que se llama Moche, juguetes de lata que la hicieron feliz de chica, muebles de diseño, otros de alto tenor emocional –como la mesa octogonal que heredó de su mamá–, una chimenea que sabe encender ella misma, fotos del brasileño-coloniense Eduardo Álvarez; café Illy y té importado de Sri Lanka. Maggie es todo: cocinera, moza, cajera y autora de la carta en la que se destacan su torta de zanahorias con salsa de chocolate blanco; los redondos (cheesecakes petisos), y los sándwiches, su orgullo. Esta mujer es fanática de la fotógrafa inglesa Julia Margaret Cameron, del pintor americano Edward Hopper y de su sándwich bautizado Kofta Killer (pan de carne especiado, tomate fresco, rúcula y pepinillos). Imposible de etiquetar como restaurante o como casa de té, este espacio tiene pocas mesas que no cambiarán en número, a pesar de la demanda.

Santa Rita 61, Colonia. T: (00598) 4522-0636. lentasmaravillas@gmail.com

Mi Carrito
El chivito obligado


El chivito es al Uruguay como el asado a la Argentina. Y quienes quieran probar uno auténtico deben olvidarse del mantel blanco, las copas de cristal y el mozo con moñito. El chivito se come en la calle y mejor si es en Mi Carrito, un emblema de Colonia. Tan pulcro como un laboratorio, tan rápido como cualquier fast food –éste sobre ruedas– y tan bien atendido (por Hugo y su banda) como el mejor restaurante. Además de la especialidad de la casa, prueben las milanesas de pollo.

Todos los días de 11 a 16 y de 20 a 1. Lavalleja y Rivadavia. No cierra por lluvia.

 

El Drugstore
Música en vivo

A metros de El Mesón, es el restó del artista plástico Billy Azulay. Con manteles a lunares, paredes repletas de afiches y cocina abierta, su propuesta es más informal: tapas + bandas en vivo al mediodía y a la noche. Quienes se animen pueden hacer uso del auto comedor, un Ford A de 1929 con mesa para dos.

Portugal 174, frente a la Basílica.

 

Buen Suspiro
Picadas con Tannat

Para descubrir esta fonda secreta, ubicada sobre la calle más fotografiada y caminada de Colonia, hay que hacerse chiquitito y atravesar la petisa puerta de una construcción portuguesa de 1717. Una chimenea que arde en invierno vigila estantes con vinos de sello uruguayo y 12 variedades de quesos nacionales. También frascos que encierran conservas, dulces elaborados por mujeres de la zona y una colección de libros sobre vinos, aceites y poetas uruguayos. El Buen Suspiro tiene sólo 14 mesas para dos, repartidas entre los dos salones y el patio. El plan es entregarse a alguna de las picadas en las que no falta el queso Colonia –suave, con un dejo amargo–, acompañado de otros quesos, tarta de verdura, embutidos de la zona, y trufas de ricota y nuez. En invierno, sopas caseras de cebolla y calabaza. Además hay propuestas para la hora del té, degustaciones y jueves de arte. Todos los días de 11 a 24. Miércoles cerrado. Reservar.

Calle de los Suspiros 90. C: (00598) 9976-9098. www.buensuspiro.com

Por Connie Llompart Laigle. Extracto de la nota publicada en revista Lugares 193.