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Alma de Estrellas

Un telescopio de alta precisión recién instalado en el Llano de Chajnantor, Chile, a 5.000 metros de altura, escruta el cosmos para desentrañar sus misterios. Su nombre es ALMA y, aunque no está aún en plena operación, ya convoca a astrónomos del mundo entero.

Son 66 antenas que apuntan al unísono a un cielo casi siempre despejado, azul intenso de día y lleno de estrellas en su versión nocturna. Podría ser una imagen surrealista en la aridez solitaria del desierto de Atacama, digna de un cuento de H. G. Wells. Pero resultó ser el lugar más apropiado para construir un telescopio de última generación, que permite analizar las señales que llegan desde las estrellas, planetas y otras galaxias lejanas. Así lo determinaron los científicos que estuvieron una década buscando “la” locación del megaproyecto, inaugurado en el mes de marzo. Después de mucho rodeo y una odisea para distribuir las antenas de más de 100 toneladas sobre la tierra seca del Llano de Chajnantor, a 5 mil metros de altura, ALMA logró abrir los ojos.
Todo lo que viene pasando desde el Big Bang en adelante se podrá ver como nunca antes desde este observatorio. ¿Cómo nacen las estrellas? ¿Hay planetas nuevos? Esos son algunos de los secretos que ALMA espera develar.

Todo por el cosmos
Fue necesario que se asociaran las voluntades y capitales de varios países para dar luz al proyecto. Estados Unidos, Europa y Japón fueron los principales gestores que se sumaron al país anfitrión, Chile. Se calcula que ya se han invertido cerca de u$s 1.300 millones, y esto recién empieza.
Sobre el nombre elegido, ALMA, tiene un significado menos romántico de lo que parece: es la sigla en inglés de Atacama Large Millimeter/submillimeter Array. Se refiere a su capacidad técnica para llegar a las zonas más remotas, oscuras y frías del universo, al captar longitudes de ondas milimétricas y submilimétricas, adonde los telescopios ópticos e infrarrojos que se usan normalmente no pueden ni asomarse. Cada antena recoge la radiación proveniente del espacio y la enfoca a un receptor. Después, todas esas señales son enviadas a una supercomputadora especializada, capaz de realizar 17 mil millones de operaciones por segundo. Las antenas pueden desplazarse –montándolas en camiones– y situarse en diferentes configuraciones, con una distancia de entre 150 metros y 16 kilómetros. Es decir, que el radio de observación es incalculable, un verdadero zoom sobre el cielo.
Desde la inauguración, el centro de operaciones de ALMA recibió más de 900 proyectos de astrónomos de todo el mundo, deseosos de probar el potente telescopio. Por ahora, pudo aceptar solo un centenar para los primeros nueve meses. “Esto representa un nivel de demanda que no tiene precedentes en ningún otro telescopio terrestre o espacial”, señaló Lewis Ball, subdirector del observatorio.
Los proyectos ganadores ya tienen nombre y apellido y peculiares objetos de estudio: “AU Microscopii, una estrella que se encuentra a 33 años-luz de distancia”, “Sagittarius A, un agujero negro supermasivo que tiene cuatro millones de veces la masa del sol” y “Himiko, una galaxia muy distante que cada año genera estrellas equivalentes a unos 100 soles y que está rodeada por una nebulosa gigante y brillante”. En definitiva, asuntos incomprensibles para la mayoría, pero tan esenciales como el origen del universo… y la vida misma.

ALMA se encuentra todavía en construcción y por el momento no recibe visitas, pero tienen previsto hacerlo cuando el observatorio se encuentre en plena operación, a comienzos de 2014. Mientras, hay que conformarse con las imágenes en vivo disponibles en la web, desde el conjunto central de antenas en el llano de Chajnantor.



DATOS ÚTILES
Carretera CH 23, Km 121.
San Pedro de Atacama.
T: (0056-2) 2467-6416.
www.almaobservatory.org

 

Nota publicada en revista Lugares 205.