(0) (0)

Bahia Moat

En el mapa no aparece identificando una entrada de mar en la costa sur de la isla fueguina, sino que figura como Punta Moat. Pero la gente que conoce ese confín lo llama bahía.

Autor: Cecilia Lutufyan.

Es un punto donde concluye toda posibilidad de camino, el que después de la estancia Harberton se hace casi huella pegada a la orilla.En realidad, el trazado vial se acaba antes, en el lugar preciso donde está el destacamento del mismo nombre, uno de los cinco existentes en Tierra del Fuego (los otros están en isla Gable, Almanza, isla Redonda y lago Fagnano).
Punta Moat es la cabecera, desde donde se controla el tráfico de barcos. Aquí residen tres personas; se quedan un mes y luego vuelven a Ushuaia. Alrededor sólo se extienden las últimas estribaciones andinas y el Beagle, con la isla Picton en primer plano; atrás la Reparo y más allá, la Nueva, que no se ve. “No las perdimos, las regalamos” dice uno de los suboficiales, refiriéndose al avance de Chile sobre el Beagle.
Llegar hasta aquí, además del encuentro eventual con los residentes del destacamento, no tiene otro sentido que el del camino mismo, unos 130 km transitando por los severos paisajes del sur-sur patagónico. De vuelta vaya hasta Puerto Almanza; el desvío aparece unos 13 km después de Harberton, una huella costera con rumbo oeste que llega hasta ese pequeño enclave donde se pescan centollas, esas que anuncian las cartas de los buenos restaurantes de Ushuaia.

CÓMO LLEGAR. Desde Ushuaia, tomar la RN3 hacia el noreste. Hay que pasar Tierra Mayor –aquí los Giró organizan excelentes programas con huskies –, Valle Hermoso y el centro de esquí Cerro Castor. Siete kilómetros más adelante, del asfalto de la RN3 –que continúa al norte, hacia el lago Fagnano– es preciso pasar a la ruta provincial complementaria jota (j). Desde Ushuaia a este punto, son 38 km.
Rumbo al este, se va flanqueando el río Larsiparsahak, nombre yámana que significa Gran Tierra. La ruta atraviesa un bosque de lengas, salpicado de propiedades que, dicen y juran, son de “ocupas” y ninguno es un necesitado; pura codicia nomás.
La foto obligada: el icónico árbol bandera –se trata de una añosa lenga– cuya copa sólo pudo crecer hacia la dirección que el viento sopla, y desde hace años toca tierra. Aquí ya es dominio de Harberton, declarado monumento arquitectónico a nivel nacional, igual que la casa de la familia Bebar, cuya última descendiente partió de este mundo en diciembre de 2010.
Próximo al cartel de estancia Harberton, sale el desvío que conduce a Moat. Hay un camping junto al río Varela, muy estimado por los pescadores.
A medida que se avanza, se consolida el paisaje de bahías apaisadas y calmas; se ven antiguas castoreras y árboles talados a motosierra. La lenga comparte territorio con los guindos, y no falta el ñire. Otra vez la orilla, otra vez la mansedumbre del agua salada.
Se detecta un islote en el horizonte: Snipe (detrás, la Lennox y después, la Picton), la puerta de salida a la Antártida. A la derecha de la isla y con marea baja es posible ver dos mástiles del barco Logos, que encalló en enero de 1988.
Después de cruzar un puente, y a poco de andar, se acaba Harberton. Árboles muertos, otra bahía, un bosque, de nuevo el paisaje despejado. El camino sube, baja, vuelve a perderse en el bosque de guindos, se intuye una cala en el extremo de la playa y una baliza, la Davidson. El bosque alto abre un claro; otro puente para cruzar; canelos, otra bahía y otra más. Después de la playa de costa escarpada y piedra negra, el camino tiende a apartarse de la costa. Sigue una realidad de monte bajo, pastos ralos, vacas. La costa aparece y desaparece. Igual que el bosque. Tras el cruce de un puente (el tercero) sobre el río Moat, que corre derecho al Beagle, y ya se ven las instalaciones del destacamento de Punta Moat.

Un breve desvío: Puerto Almanza

Cuentan que todo empezó cuando el gobierno provincial cedió la concesión del espejo de agua y otorgó créditos para la compra de embarcaciones y desarrollar emprendimientos. El resultado es el pintoresco “asentamiento” para la pesca de centolla, cría de mejillones y de truchas en régimen de agua dulce-salada.
Las codiciadas centollas se capturan con canastos-trampa (centolleras), actividad que se interrumpe sólo en época de veda, por reproducción o marea roja (noviembre y diciembre son los mese ineludibles, pero no los únicos). La demanda de este crustáceo es alta. Compran los acopiadores y los restaurateurs, clientes fuertes de Almanza.
En algunas casas preparan escabeche de mejillones y otras sencilleces. Cuestión de preguntar, golpear la puerta y animarse a la experiencia.

CUÁNDO IR. Cuando ya no quede nieve en el camino. Es una escapada para el verano. En 4x4.

DATOS ÚTILES. Si no quieren ir por las suyas o no tienen vehículo doble tracción, mejor contraten los servicios de una empresa de turismo.Aquí una sugerencia:

Drake EVT. Rivadavia 130. 1° piso. Ushuaia. T:(02901) 42-5250. drake@drakeevt.com.ar. www.drakeevt.com.ar. De Martín Latorre y Valeria Kunz, joven empresa de turismo cuenta con guías bilingüesy muy buenos vehículos.