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Bambú casa de té

A 20 km de Cañuelas, el chef francés Philippe Besineau propone celebrar la ceremonia de la tarde con una deliciosa pastelería y picadas gourmet.  ¿Cuál es tu lugar favorito para tomar el té?

Philippe Besineau llegó al país desde la Argelia francesa cuando apenas tenía un año. Su familia recaló primero en Formosa, donde su padre debió convertirse en chacarero a la fuerza. Así fue cómo este chef de ojos azules descubrió su primer amor: el cultivo de la tierra. Años más tarde, hubo mudanza a Vicente Casares, a 20 km de Cañuelas, donde los Beniseau instalaron una finca a la que bautizaron La Zeralda, como el puerto argelino que los vio partir. Ya en Buenos Aires, la madre de Philippe desplegó saberes culinarios en un restaurante francés que abrió sobre la ruta 205, al que llamó Chez Nicole. Philippe fue su mano derecha y, de tanto ayudarla a preparar soupe à l'oignon y crème brûlée, terminó por amar la cocina.
Ambas pasiones marcaron su destino. Como técnico agropecuario, Philippe se dedicó durante algunos años a la producción de hierbas aromáticas frescas. Su especialidad fueron las flores comestibles, además de las zanahorias bebé y la escarola morada. Pero dos tornados consecutivos hicieron volar su negocio y la fuerza para rearmarse. Entonces decidió perfeccionar su técnica pastelera junto con Romina Galetto, ex pastelera de La Bourgogne y actual propietaria de la pastelería Trés Jolie. Con el apoyo incondicional de su mujer, Mónica Domínguez, montó una casa de té, sencilla construcción dentro de La Zeralda donde también se ofrecen almuerzo, cena y eventos culturales.

Las delicias del rito
Bambú abrió en 2011 con el fin de reivindicar la ceremonia del té tal cual se celebraba en las casas de las abuelas, con abundancia de bocados dulces y loza inglesa. El nombre lo inspiraron la plantación de esa caña que hay en la finca y un juego de té japonés decorado con figuras del bambú.
Del gran ventanal con vidrios coloridos llega la luz que ilumina el primero de los tres salones de la casa de té. Todos pintados con vivos colores y atiborrados de objetos (tazas antiguas, innumerables teteras, cerámicas…) que atesora Mónica, museóloga de profesión y amante de las antigüedades.
Para ser parte de esta ceremonia, primero hay que reservar y después considerar un ayuno previo para enfrentar la variedad de cosas ricas del menú degustación de cinco pasos. Primero es una ronda de budines, moelleux y magdalenas; le siguen los hojaldres, entre los que se destacan el pain au chocolat y el pain au raisin. El tercer paso es una selección de tartas frutales; el cuarto, una picada gourmet que incluye bocconcini marinados, quiche lorraine y bocaditos con pâté de campagne casero, entre otras tentaciones. El final se anuncia con torta húmeda de chocolate y la clásica Tatin de manzanas. Acompaña este festín –del que cabe resaltar y ensalzar la alta calidad de los insumos y la rigurosidad técnica de su elaboración– una variedad de 45 blends de té en hebras diseñados por Indra.
Mónica y Philippe suelen estar presentes durante el servicio. Y hasta es posible que se presten a acompañar, a quien lo solicite, en un recorrido entre los canteros donde prosperan flores comestibles, esas que el tornado no se llevó.



Bambú Casa de Té

Autopista Ezeiza-Cañuelas, Km 49.500, sobre la colectora que va a Cañuelas. Vicente Casares. Buenos Aires. T: (02226) 42-1700. C: (011) 15 5010-6313. bambucasadete@gmail.com. Menú degustación $130 con té y porciones libres.Almuerzo con menú de 4 pasos, $160 sin bebidas. Combo almuerzo más té, $230 sin bebidas*. Porciones muy abundantes. Viernes a partir de las 17. Sábados y domingos, desde el mediodía hasta el cierre. Reservar.

* Los precios son de marzo de 2013.

 

Por Connie Llompart Laigle. Nota publicada en revista Lugares 204.