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Cuatro consejos para viajar a Japón y sobrevivir a la experiencia

Breves consejos sobre cómo manejarse en el país de la eficiencia, la tecnología, las geishas y los templos. ¿Estuviste ahí? Sumá el tuyo.

 

Idioma

La japonesa es una cultura bastante cerrada, quien visite sus tierras podrá valerse del inglés, aunque no todo el mundo lo habla y quienes lo hacen guardan tanto respeto por la perfección, que muchas veces prefieren no hacerlo. Aún así, cada vez más palabras inglesas se incorporan al lenguaje diario, aunque retocadas por las características de la escritura nipona: todos sus caracteres terminan en vocal, así que para escribir las palabras inglesas que llevan dos consonantes seguidas, les agregan una "u" entre medio. Y como en el japonés se pronuncia igual que como se escribe, palabras como "taxi", se transforman en: ta cu si, "kiss", en ki su, "hotel" en ho te ru (la L en japonés no existe y se reemplaza por la R). Los caracteres chinos y japoneses suman más de 5.000 y ambos son utilizados en Japón en forma corriente. Intentar aprenderlos es cosa de toda una vida, para quien no esté interesado en semejante empresa, es bueno saber que las estaciones de trenes y subtes tienen el nombre escrito también en letras latinas.


Comida

Japón es el paraíso para los fanáticos del sushi. Los hay desde súper gourmet, en restaurantes carísimos, hasta del tipo "comida chatarra", vendidos en kioscos y minimercados. Las calles de Japón están llenas de ofertas culinarias. Todas se anuncian con lámparas coloradas y carteles, y la mayoría exhiben en vitrinas las reproducciones de sus comidas hechas en acrílico, tan perfectas que es difícil no confundirlas con comidas reales. Estas reproducciones y los dibujos que están en todas las cartas, hace que sea facilísimo comer en restoranes: basta con sentarse en una mesa, esperar a que el mozo se acerque con una jarra de agua con la que llenará constantemente -y gratis- nuestros vasos, y señalar el plato elegido. El mozo anotará el pedido en una pizarra digital y cada vez que queramos que se acerque, alcanzará con gritar: "sumimasen" - perdone - o, si estamos en un restorán con boxes apartados, apretar el timbre que está sobre la mesa. Al terminar de comer se recoge la cuenta y se abona en la caja, en Japón no existe la propina. Si el restorán es bien tradicional, antes de irse habrá que volver a ponerse los zapatos que nos sacamos a la entrada. Y si hablamos de un restorán de comida rápida -sopas, curris, platos combinados- ni siquiera hará falta llamar al mozo, sólo habrá que comprar un ticket de la comida elegida en una máquina expendedora, sentarse en la barra y entregárselo al cantinero.

Los platos
Yakiniku: una mezcla de fondue y asado donde cada comensal asa su bocadito de carne en una mini parrilla ubicada en el centro de la mesa.
Tempura: de buñuelos de cangrejo.
Fugu: el peligrosísimo pez globo.
Ramen: las mejores sopas con fideos de todo Japón, vendidas en puestitos callejeros al mejor estilo "choripán al paso".


Vestimenta

Al igual que en el resto del mundo, en Japón, las pequeñas marcas locales compiten con las más reconocidas del resto del mundo. La diferencia es que allí los cortes intentan favorecer los diminutos cuerpos nipones - talles princesa, polleras abuchonadas y corpiños con relleno, entre otras cosas-. Ir de compras es fácil si uno tiene una estructura física acorde con los "estrechos" cánones orientales. El problema lo tienen las una típicas mujeres occidentales que, con una contextura física más grande, usan pantalones talle 40, remeras M y calzado 39. Vale la pena destacar que el talle más grande de zapatos femeninos es el número 25, equivalente al 38 de nuestras tierras. La solución es el calzado unisex (tipo Crocs), que en Japón llega al talle 43 y se adquiere en las grandes tiendas autoservicio como la fabulosa Tokyu Hands. Este dato es fundamental si se tiene en cuenta que los vendedores japoneses nunca permitirían a una mujer probarse un par de sandalias masculinas en una zapatería. Por suerte, las tiendas autoservicio abundan. En la cadena Muji se pueden adquirir pantalones y camisas de varón aptos para cuerpos femeninos occidentales. El único requisito: entrar al probador muñida de un tisú para cubrir la cara y no ensuciar las prendas con maquillaje.


Fumadores

En Japón se fuma muchísimo. Con sólo acercar al lector de las máquinas expendedoras de cigarrillos la tarjeta recargable TASPO -una especie de "tabaco-card" que sólo se entrega a mayores de 18- el consumidor podrá hacerse de una marquilla. Eso sí, para fumarla deberá instalarse en los sectores permitidos: cubículos de vidrio en las grandes estaciones, salones fumadores en bares y restoranes y, en caso de estar al aire libre, los sectores delimitados. Estos sectores consisten en un rectángulo de unos 15m2 dibujado sobre el piso, con un cenicero gigante en el centro alrededor del cual se apiñan unos 30 fumadores. Para controlar el humo existen los "policías del tabaco", que, armados con bolsitas recolectoras de cigarrillos y mapas indicando los sectores fumadores de la zona, verifican que se cumpla lo que claramente indican los carteles de "Prohibido fumar" dibujados sobre las baldosas de todas las calles.

 

Texto: Tamara Till
Fotos: Cachi Bratoz

 

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