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De compras en el Barrio Chino porteño

A metros de las barrancas de Belgrano, detrás de las vías del ferrocarril, conviven varias culturas orientales. Puntos clave para descubrir uno de los rincones más singulares de la ciudad

 

En un radio de apenas cuatro manzanas, con eje en la calle Arribeños (entre el 2100 y el 2200), se pueden escuchar al menos cinco idiomas, comprar frutas exóticas, consultar a un acupunturista y probar platos multiétnicos.

El Barrio Chino porteño logra transportar a la otra parte del planeta. Algunos opinan que debería llamarse Barrio Oriental porque, además de chinos continentales, alberga a taiwaneses -los primeros en desembarcar, allá por los 80-, japoneses, coreanos, vietnamitas y tailandeses.

Si bien es un dominio mínimo respecto de los chinatowns de Nueva York o San Francisco, éste tampoco carece de identidad. Hay tanto para ver que a un espíritu curioso le puede llevar una tarde entera recorrerlo. Para pasear tranquilo, vaya durante la semana (excepto el lunes, que es día de descanso), aunque un programa en esencia chino supone un ambiente más populoso, y eso se encuentra los sábados y domingos.

 

Made in China


Justo detrás de la estación, la Parrillita de la Barrera opera como puesto fronterizo. Un paso más y aparecen farolitos rojos, patos asados y carteles escritos en mandarín. Lo primero que captura la vista son los locales de souvenirs, o "regalerías". Vestidos de cuello mao, gatitos que mueven su brazo sin descanso, pomadas para dolores y ventiladores de mano componen un repertorio que abarca lo kitsch, lo muy novedoso y hasta alguna nota de glamour.

A metros de Juramento, la Tienda Feng Shui exhibe budas, bolas anti-estrés y sahumerios a granel. Al lado, en la galería, hay una librería que por pocos pesos alquila comics -manga y animé- y novelas románticas, ilustradas con rostros de mujeres melancólicas. No intente rastrear alguna edición en español. Tampoco encontrará un dvd subtitulado en el video club contiguo; apenas si se comprende, por los dibujos de las cajitas, que política y artes marciales son dos asuntos de interés para la cinematografía china.

El rubro supermercados, que los chinos manejan de taquito, es todo un mundo en donde es posible encontrar lo que en ninguna otra parte de Buenos Aires. Casa China fue pionero en el arte de posicionar productos importados de Oriente, y hace poco irrumpió Ichiban, con una propuesta similar en variedad y calidad. Sus góndolas son frecuentadas por chefs locales, famosos y turistas. ¿Lo más buscado? Hongos shiitake, salsas de soja -las hay de todo tipo y tamaño, hasta en bidones-, té verde, tofu, sushi rolls (listos para comer) y aceite de sésamo. Algunos también se le animan a la pimienta de Szechuán, los fideos de batata y snacks de langostinos.

La sucursal más grande de Casa China (Arribeños 2257) tiene una buena selección de pescado fresco a precios razonables. En la verdulería podrá encontrar margaritas y clavelinas, melón chino, bambú, maracuyá, mango y lima. También descubrirá el litchi, una fruta fina de pulpa dulce y piel roja rugosa.

La planta alta está dedicada a la vajilla oriental; hay juegos de té de barro cocido, algunos ejemplares de porcelana china antigua y teteras de hierro fundido, además de jarrones de porcelana japonesa. Asia Central, sobre Mendoza, tiene una interesante oferta de arroceras eléctricas y woks.

Amén de dos templos, uno budista (Chong Kuan) y otro evangélico (Sin- Heng), donde se dictan cursos de chino, un par de herboristerías (que ofrecen "viagra natural") y casas dedicadas a la venta de productos de soja, predominan los salones de belleza con una clientela 100% oriental. Hay colas para cortarse y teñirse el pelo. No es una cuestión de vanidad sino de practicidad: pocos hablan español y la cabeza no es para poner en manos de alguien que no lo entiende.

 

Sabores de Oriente


Todas las cartas incluyen la probada fórmula de los chaw fan, chop suey y arrolladitos primavera, tan aceptados por los porteños. Pero vale la pena innovar. El chef Chen Apu recomienda pedir un potpourri de platos, donde no falte una sopa, y compartir un poco de todo. Hijo de Chen Tien Fu, uno de los primeros inmigrantes taiwaneses, Apu está a cargo de la cocina del Hsiang Ting Tang, el restaurante más formal de todo el barrio.

Sus mariscos y sabrosos ravioles a la plancha son los platos favoritos de un público que rehúye el ambiente bullicioso de su vecino Palitos. También manejado por los Chen, aquí se impone el comer popular en un clima siempre multitudinario. Palitos es la versión económica del primero. El pollo a los tres aromas (albahaca, ajo y jengibre), servido en una cazuelita metálica, es su plato insignia.

Todos Contentos es otro clásico, de ambiente colorido, mozas simpáticas y una clientela bien ganada en base a platos como el cerdo con salsa agridulce y los ravioles de brotes de bambú.

La cantina Chinatown se desborda los fines de semana. Ofrece porciones abundantes y sabrosas -que para muchos equivale a aceitosas- a precios muy convenientes. El menú termina donde deberían venir los postres, capítulo casi inexistente en el ideario oriental, y que aquí está contemplado por los bollitos rellenos de poroto aduki, que venden en casi todas las tiendas.

La cocina japonesa también tiene sus embajadores locales: al precursor Fujisan se sumó Dashi, para engrosar la oferta de rolls, sashimis y niguiris que ya son referencias familiares para los argentinos.

Si andás con poco tiempo, no es mala idea detenerse en algunos de los puestos callejeros (sólo fines de semana) y comer un rico arrollado de arroz, hongos y maní, acompañado de un té rojo.

Casi llegando a la esquina de Arribeños y Olazábal, sorprende una coqueta casona de estilo inglés decorada con motivos orientales. Allí funciona BuddhaBA, donde se puede probar una torta de mousse de té verde en un ambiente ajardinado en el que prosperan orquídeas y bonsáis, para concluir con una visita a la galería de arte oriental que funciona en la planta alta.


Dónde comer
Dragón Porteño
Arribeños 2137. T: 4784-8970
Carnes y verduras saltadas con todo tipo de salsas. Todos los días. Delivery.

Todos Contentos
Arribeños 2177. T: 4780-3437
Un histórico del barrio con un público fiel. Si no querés esperar, una opción es llevarse la comida en el momento.

Cantina Chinatown
Arribeños y Mendoza. T: 4783-4173.
Menú variado y económico, con los platos chinos que más les gustan a los porteños. Todos los días.

Palitos
Arribeños 2241. T: 4786-8566
Clásico de clásicos, es una de las mejores opciones por su relación precio-calidad. Oferta variada. Destacan la sopa crema de centolla ($16) en las entradas, el rack de cordero frito y el pollo a los tres aromas.

Hsiang Ting Tang
Arribeños 2245. T: 4788-0125
Una cocina más elaborada y por lo tanto más cara. Predominan los platos taiwaneses. Próximamente, sushi. Mediodía y noche de martes a domingo, lunes sólo a la noche.

Buddhaba
Arribeños 2288. T: 4706-2382
Multiespacio con restaurante, salón de té, galería de arte y jardín oriental. Especialidades thai, vietnamitas, japonesas y chinas. Se recomiendan los langostinos perfumados con leche de coco.

Fujisan
Mendoza 1650. T: 4784-1313
Típica comida nipona. Las mesas de la planta alta tienen parrillita para que cada uno pueda cocinarse unas carnes previamente maceradas.

Dashi
Arribeños 2302. T: 4783-1070
La versión occidentalizada del sushi en el más moderno de los locales del área. De su línea hot, prefiera el tempura crocante de langostino.

 

Dónde comprar
Casa China
Arribeños 2173 y 2257
Sus dos locales abastecen a restaurantes y a un público heterogéneo. Además de ofrecer un sinfín de productos, es un buen lugar para comprar alimentos naturistas, semillas sueltas y frutas secas.

Ichiban
Arribeños 2233
Nuevo supermercado con enorme variedad de tés, jugos, verduras y frutas exóticas, especias y tantos otros productos orientales. Hay sushi para llevar.

Sanfu
Arribeños 2212. T: 4788-3588.
Es el local de una fábrica oriental radicada en la Argentina dedicada a los productos de soja. El típico queso de soja o "tofu" se vende aquí en todas sus variantes: aromatizado, frito, blando y ahumado. Además, fideos de arroz, milanesas, salsas y leche de soja. Abre de martes a domingos, de 8 a 20. Recibe pedidos por teléfono.

 

Por Cintia Colangelo
Fotos: Sebastián Rivera


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