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De Roma con amor: imperdibles de la gastronomía italiana

La comida es un tema central entre los italianos, sin importar la hora del día. Las inmensas porciones que sirven nos hacen preguntarnos cómo es que conservan la figura.  Te decimos dónde probar  la mejor carbonara de Roma, el tiramisú que no te podés perder y otros clásicos de la gastronomía italiana. Si estuviste en Italia, contanos dónde comiste y cuál fue tu plato favorito.

El imperdible de Roma. Autor: Carolina Reymúndez.

De Roma volví con la receta del tiramisu y un kilo de más. La forma de presentar la comida, la manera amorosa en que se habla de ella y el empeño por el sabor casero, fueron irresistibles.
Mientras escribía esta nota pensé en preguntarle al cocinero Donato De Santis qué lugar cree que ocupa la comida para los italianos. Me respondió: “En las calles, en el subte, en la cama, al celular siempre escucharás a los italianos diciendo: ¿Qué comemos hoy? En las conversaciones siempre hay un momento dedicado a la gastronomía, a un lugar recién descubierto, a una cena improvisada en casa de amigos”.
En cada barrio conocí, por recomendación de amigos o de alguna guía, una trattoria o ristorantino para volver. Supe que en Roma hay que probar: pasta, cacio e pepe (queso y pimienta), gelato en Giolitti, carcciofo alla giudia en el Ghetto, pizza romana –es finita, a diferencia de la napolitana– en Il Leoncino, queso pecorino en tantos sitios, la comida de la abuela –scaloppine–en la Trattoria da Marcello, en San Lorenzo, un barrio joven cerca de Termini, y tiramisú en Pompi, un clásico entre los romanos desde 1962.
Un día, al ver el tamaño del antipasto (entrada) le pedí a Dino, de la Cantina Dino e Toni que del primo piatto (primer plato) trajera sólo media porción. Me miró con una mirada que no le vi a Marlon Brando en el primer Padrino y gritó (los dedos en montoncito): ¿Ma cuale è la mezza porzione? Acto seguido, mandó un plato como para tres y después, el hit del lugar: spaghetti alla carbonara, según muchos, la mejor carbonara de la ciudad.
Me cuenta Donato que si va a Roma en invierno no se pierde le caldarroste (castañas asadas); en verano, toma grattachecca (hielo raspado y saborizado) y, por supuesto, fettuccine o pennette alla amatriciana. Le pregunté por sus lugares preferidos. Dijo: “En el Ghetto judío se come bastante bien. También voy al Hotel Majestic, al restaurante de Filippo La Mantia. Desayuno al Caffè Greco, tomo el gelato di Fatamorgana en la Via Lago di Lesina y me gusta el pan de Forno di Campo de’ Fiori. Para una cena gourmet, lo de mi amigote Heinz Beck en La Pergola. Ah! Y Volpetti para la mejor selección de quesos, jamones y especialidades romanas y ¡de toda Italia!”.
Me enteré (allá) que hace algunos años Rodolfo Valentino llegó hasta los Tribunales para impedir que abriera un local de Mc Donald’s en la Via Condotti. No lo logró, como se puede imaginar, pero da una idea del fanatismo por la buena mesa.
Lo último. Charlando en un restaurante con Silvia Di Pasquale, una romana crítica, ella advirtió: “Sí, acá van mucho a la iglesia, claro, pero cuando salen de la misa no saben de qué habló el cura porque… ¡estaban pensando en el pranzo della domenica! (almuerzo del domingo)”.

 

Coordenadas:

Bar Pompi - Via Albalonga 7B. El tiramisú se puede tomar de la heladera, pagar y comerlo en la calle.

Giolitti -  Via Uffici del Vicario 40 (Fontana di Trevi) Los helados más famosos de Roma. Tanto, que ya abrieron sucursales en Nueva York y Copenhague. Cuando los romanos pasean por el centro, si es verano, hacen una escala aquí. La copa helada, con chocolate y sambayón, un espectáculo.

Il Leoncino - Via del Leoncino 28 (Piazza Spagna). Un lugar bueno y barato en pleno centro histórico.

Trattoria da Marcello - Via dei Campani 12 (San Lorenzo). San Lorenzo está afuera de la muralla y a la vez muy cerca de Termini. Al estar a unos pocos kilómetros del centro histórico, los precios bajan notablemente y cambia el paisaje. La mayoría de los clientes son romanos, muchos de ellos vecinos del barrio ya que la cantina está desde 1961. Probar las olivas alla ascolana, la saltimboca alla romana y bucatini con il sugo de coda.

Trattoria Dino e Toni - Via Leone IV.(Prati). Un lugar auténtico, más popular entre romanos que turistas. Muy cerca de los Museos Vaticanos. Mejor llegar temprano. Inolvidables spaghetti carbonara.

Pizzería Montecarlo Vicolo Savelli 12. Manteles de papel y pizza finita y crocante. Para comerse una y seguir viaje. Es posible asomarse a la cocina para ver trabajar a los maestros pizzeros.

 

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Por Carolina Reymúndez. Extracto de nota publicada en revista Lugares 185. Actualizada en diciembre de 2012.