Key West, cayo libre
Es el último pedazo de tierra de Florida, una isla regida por el deseo y la libertad, donde locales y turistas celebran el atardecer sobre el mar, se maravillan con el snorkel y hacen degustación en continuado de su especialidad: la torta de lima.
En 1977, el músico norteamericano Jimmy Buffet compuso una canción que tituló: “Los cambios de latitud, cambian la actitud”. Así sintetizó la atmósfera que entonces se respiraba en Key West, destino que, como muchos otros artistas, había elegido para radicarse. Más cerca de Cuba –170 km– que de Miami –207 km–, en aquella lengua de tierra hilvanada al continente por 42 puentes que levitan sobre las aguas del Golfo de México y del océano Atlántico, las ojotas y las camisas hawaianas le ganan a los tacos altos y las corbatas. Las casas, construidas entre 1886 y 1912, se destacan por sus fachadas de madera, sus techos de chapa y sus galerías. Las calles son perfumadas por árboles de lima que, intercalados con altísimas palmeras, aportan algo de sombra a este destino libre de nubes. Libre es, precisamente, el adjetivo que mejor lo describe.
En Key West la única bandera que flamea es la del arco iris, que representa mucho más que la fuerte presencia de la comunidad gay desde la década del 80. Allí, en el extremo más austral de los Estados Unidos, la diferencia hace a la esencia. De hecho, la frase que resume la filosofía de la isla es “One human family”. No importa el partido político, el color o el sexo, todos son bienvenidos en Key West.
El agua tibia y turquesa es protagonista. Es la responsable de entregar la mejor pesca –entre la que se destaca el delicioso mahi-mahi–, de ofrecer espectáculos submarinos a través de la máscara del snorkel, deportes náuticos en su superficie sin olas, y de ser el escenario perfecto para celebrar los imponentes atardeceres en Mallory Square. En este punto de reunión, artesanos y artistas callejeros se juntan desde los años 60 a admirar cómo la gigantesca bola de fuego se hunde en el mar ante cientos de miradas que honran su partida con aplausos y brindis. Desde el agua, en velero o jet ski, en la terraza del hotel Westin o simplemente desde la rambla, cualquier ubicación es válida para presenciar el espectáculo. Basta con que la criatura incandescente desaparezca por completo para que alguien grite: “Show time”. Entonces, Mallory Square se transforma en un escenario. Algunos hacen malabares con fuego, otros muestran las destrezas de sus mascotas amaestradas o cantan acompañados por una guitarra. Pero entre todos ellos hay un número imperdible, no sólo por su calidad, sino por su protagonista. Se trata de Will Soto. Con su pelo largo y ceniciento, anima los atardeceres de Key West desde el año 76. Cada tarde desafía la gravedad caminando de un extremo a otro de su cuerda floja, convirtiéndose en la silueta más fotografiada de la isla. Después de la del sol, claro.
GRANDES HISTORIAS
Un pasado de piratas, tesoros perdidos y naufragios hace que la historia de Key West se asemeje más a un libro de aventuras que a la clásica retahíla con fechas de batallas. Cuando fue descubierta en 1513 por el navegante Ponce de León, además de vegetación y aguas turquesas por doquier, la isla abundaba en… esqueletos humanos. Por eso sus tierras, otrora cementerio indígena, fueron bautizadas como Cayo Hueso. Más tarde, la población angloparlante tradujo erróneamente el nombre a Key West. El “oeste” en inglés poco tiene que ver con el “hueso” castellano, pero así son las cosas por estos lares.
Los primeros habitantes no fueron precisamente próceres. Piratas, oportunistas, americanos nativos y bahameños (llamados localmente conchs, pronúnciese conk) vivían de los tesoros obtenidos de los naufragios. Frecuentes en aquellas latitudes tapizadas de arrecifes de coral, eran una importante fuente de riqueza. No había ciudadano que no se hiciera de finísimos muebles o valiosos adornos rescatados de la desventura ajena. Así, hacia 1830, la sociedad de Key West era una de las más ricas de los Estados Unidos.
Más tarde se sumaron los refugiados de la Guerra Civil cubana con su cultura del cigarro y manos tan hábiles que llegaron a arrollar unos cien millones al año. En 1874, Eduardo Hidalgo Gato fue el primero en fundar allí una fábrica de cigarros, en 1100 Simonton Street. Así se convirtió en pilar de la comunidad cubana en la isla. El resto se mudó, principalmente, a la ciudad norteamericana de Tampa. Hoy, la principal reminiscencia cubana en Key West es su cocina, cuyo exponente más clásico es, desde 1984, El Mesón de Pepe. Este clásico restaurante de Mallory Square combina una amplia carta con shows en vivo.
Menos conocido, y más alejado del centro, es El Siboney. Bautizado así en honor a una tribu indígena cubana, este restaurante frecuentado por locales es un fiel exponente de la cocina isleña. Sus platos, abundantes, son deliciosos y sus precios muy accesibles.
Volviendo a la historia, al cigarro le siguió la industria de la esponja –hoy se pueden ver algunos ejemplares en el local de The Sponge Market, en Mallory Square– y a ésta la construcción del ferrocarril que, para 1912, unía las islas con el continente.
El sueño duró hasta 1935, cuando un tremendo huracán se deshizo de las vías y de 800 almas. Tres años pasaron hasta que, sobre los durmientes restantes, se reanudara la conexión, esta vez mediante una autopista. Continuación de la US 1, se llamó Overseas Highway. Al costado del camino, todavía pueden verse restos de los puentes originales.
KEY WEST DE DÍA
La primera palabra que se asocia con isla es playa. La costa sur tiene propuestas para todos los gustos. Los amantes del amanecer pueden comenzar el día en la extensísima Smathers Beach. Además de arenas blancas, palmeras y aguas calmas, ofrece una variada carta de deportes acuáticos para los más inquietos.
Bien cerquita se encuentra Clarence S. Higgs Memorial Beach. Elegida principalmente por los locales, es ideal para nadar. Key West también tiene su propia South Beach que, a diferencia de su homónima en Miami, es súper tranquila. Se encuentra al final de la calle Duval, por lo que sus aguas se convierten en un refrescante baño para quienes hayan recorrido sus 2 km a pie.
Para familias, una buena alternativa es Fort Zachary Taylor Historic State Park and Beach. Un poquito más alejada del centro, es dueña de un fuerte que data del año 1866. Hay zonas aptas para picnic, senderos para trekking, deportes acuáticos y snorkel.
Quienes quieran vivir una experiencia completamente distinta, deben coordinar con tiempo su viaje al Parque Nacional Dry Tortugas. Para llegar hay que alejarse de Key West unos 100 km al oeste a bordo de un barco o un hidroavión. El trayecto en barco –dos horas de ida y dos de vuelta– vale la pena para descubrir las siete islas formadas por arrecifes de coral y arena que constituyen el parque y que son famosas por su vida marina, su variedad de aves, y las leyendas de piratas. En una de ellas se levanta el fuerte Jefferson, uno de los más grandes de América. Su construcción –inconclusa– comenzó en 1846 para proteger el estratégico canal, que une las aguas del Golfo con las del Atlántico, de una posible ocupación extranjera. Más tarde, durante la Guerra Civil, funcionó como prisión militar. Entre los convictos estuvo Samuel Mudd, uno de los cómplices de asesinato de Abraham Lincoln. En 1880 la armada abandonó el fuerte que, desde entonces, se convirtió en un refugio natural. Declarado Parque Nacional en 1992, sus muros sumergidos tapizados con corales son visitados por peces de todos los colores y tamaños: un paraíso para fanáticos del snorkel.
HACIA EL INTERIOR
Alejarse de las costas de la isla no implica sumergirse en una selva infranqueable. Lejos de ello, Key West es una pequeña ciudad, prolija y cuidada, que se expresa en casas de madera pintadas en tonos pastel. A pesar de que su territorio no supera los 13 km2, es capaz de alojar algunos barrios con personalidades diferentes. Un buen punto de partida para comenzar a recorrerla es The Southernmost Point, donde la réplica de una boya señala el extremo más austral de la isla. A pocos pasos –donde comienza la Duval Street– se encuentra la magnífica The Southernmost House. Esta opulenta casa victoriana de 1897 es uno de los principales atractivos de Key West. Los alegres colores de sus molduras y aberturas conviven con rosetones y vitraux dignos de ser vistos. Construida por Judge Vining Harris –casado con Florida Curry, hija del primer millonario de Florida, William Curry–, la instalación eléctrica fue hecha nada menos que por Thomas Alva Edison. Durante la Ley Seca, la casa se convirtió en café y nightclub frecuentado por gangsters en su camino a La Habana. En el 39 fue adquirida por la familia española Ramos, que la transformó en el café cubano Cayo Hueso. Truman Capote y Louis Armstrong fueron algunos de sus habitúes. Del 49 al 96 dejó de ser un punto de encuentro para convertirse en residencia privada, hasta que sus dueños decidieron convertirse en anfitriones y transformaron la casona en un hotel de lujo. Harry S. Truman, Richard Nixon, John Kennedy, Dwight Eisenhower y Jimmy Carter descansaron en sus cómodas habitaciones con vista al océano.
Si el almuerzo lo encuentra por esta zona, Louie´s Backyard merece una oportunidad. En una casa victoriana funciona desde 1971 este restaurante con vista al mar que al principio contaba con sólo 12 cubiertos y un mozo. Hoy, el chef Doug Shook propone platos gourmet a base de frutos de mar. Además, en el piso superior, inauguró un deck en el que se sirven comidas más simples, pero de la misma calidad.
Los mayores de 18 también tienen permitido el acceso al Butterfly and Nature Conservatory. Este paseo no toma más de una hora y es fascinante. Un gift shop temático funciona como entretenida antesala de un jardín de invierno. Este escenario verde es hogar de mariposas azules, amarillas, naranjas… que sin timidez, se posan sobre los hombros de sus visitantes, regalándoles la posibilidad de fotografiarlas a lo National Geographic.
Siguiendo hacia el norte se llega al ya citado Mallory Square, con sus artistas, artesanos y su oda al sol. Este destino es paso obligado para llegar al puerto histórico de Key West, conocido localmente como The Bight, o ensenada. Mucho más que un embarcadero, sus dos pasarelas reúnen restaurantes, bares a cielo abierto, locales de ropa, de recuerdos y de objetos de arte.
LAS HUELLAS DE HEMINGWAY
Este legendario escritor llegó a Key West por invitación de su amigo, el escritor John Dos Passos, y decidió quedarse. Desde 1931 a 1939, vivió allí junto con su segunda esposa, Pauline Pfeiffer. Su casa, hoy museo, conserva la inmensa piscina por él diseñada y 60 gatos polidáctiles vivos –con 6 dedos delanteros en lugar de cinco–, descendientes directos del raro ejemplar que alguna vez le obsequió a Hemingway el capitán de un barco.
Lo cierto es que la impronta del premio Nóbel está presente en Key West más allá de su casa. Para revivir sus días basta con acercarse al vibrante barrio de Bahama Village. Fundado a principios de 1800 por africanos que migraban desde aquellas islas apostadas al norte de Cuba, allí se levanta el pintoresco restaurante Blue Heaven. Su inmenso patio central, hoy lleno de mesitas que reciben la sombra de un almendro, fue originalmente sede de riñas de gallos y partidos de boxeo que Hemingway no se perdía ni muerto. Desde 1992, este restaurante es dueño de la mejor receta de yellowtail snapper –un pez de la zona– y de una deliciosa torta de lima. Además, cuenta con una tienda de regalos y objetos de diseño, que van de obras de arte a mouse pads.
Sobre la calle Duval, uno de sus preferidos era el histórico bar Sloppy Joe´s. Su dueño, Josie Russell, fue uno de los pocos de la isla que vendía alcohol de manera clandestina durante la vigencia de la Ley Seca. Eso, y la pasión compartida por la pesca deportiva, los llevaron a trabar una gran amistad. Cuando, en 1933, se abolió la ley, Josie inauguró su propio bar, que cambió tres veces de nombre y una de ubicación. Inmortalizado en su libro Tener y no tener como Freddy´s bar, su emplazamiento original era en 428 Green Street, donde ahora funciona el Captain Tony´s. La nueva versión de Sloppy Joe´s sigue en pie, pero en el 201 de Duval Street.
LA NOCHE EN DUVAL STREET
Basta con que el sol se oculte para que se encienda Duval Street, “la” calle de Key West. Poblada de motos choperas, taxis color rosa, restaurantes, bares y gente. Mucha gente súper desinhibida. La atmósfera es de fiesta, más allá de que se celebre algo o no. En Duval Street vale vestirse de gala o disfrazarse para llamar la atención del resto. Incluso, un hombre en tanga reparte tarjetas personales que lo definen como “agitador profesional”, y deja un teléfono por si alguien necesita de sus servicios.
Duval es la calle en la que todo está permitido, pero sobre todo, divertirse. Su sonido es una mezcla de ritmos en vivo. Jazz, soul, rock, blues, country… simplemente elija el género, alguien estará tocándolo en alguno de los incontables bares. Además del famoso Sloppy Joe´s, Hog´s Breath, Mulcahy´s Tavern, Margaritaville Café –del músico Jimmy Buffet–, o los frozen drinks de Fogarty´s son algunos de los altos recomendables.
A diferencia de otros destinos de los Estados Unidos, en Key West no existen los bares cerrados. Como si se tratase de un tren, uno se baja de su euforia cuando guste o cuando el rey sol vuelve a iluminar la isla, asegurando una nueva fiesta al atardecer.
DÓNDE DORMIR
Double Tree Hotel
3990 S. Roosevelt Blvd.
T: (001-305) 293-1818
www.doubletreekeywest.com
Algo alejado del centro, este hotel de 218 habitaciones pertenece a la cadena Hilton. Con sólo 10 años de vida, se levanta en un inmenso predio rodeado por palmeras. El lobby cuenta con una pecera gigante llena de peces tropicales entre los que se destaca un simpático pez globo amarillo que, cada tanto, hace su número. Además tiene piscina con bar y gimnasio. Un detalle: ni bien haga el check in recibirá una cookie caliente como bienvenida. En alta, desde u$s 219 la doble. En baja, u$s 206. Sin desayuno.
Southernmost House
1400 Duval St.
T: (001-305) 296-3141
www.southernmosthouse.com
Esta casona victoriana construida en 1897 funciona ahora como un hotel de lujo frente al mar. Sus 18 habitaciones cuentan con baño privado, HD TV y llamadas locales gratuitas. Además, estacionamiento y piscina. En alta, desde u$s 279 la doble con desayuno. Baja, desde u$s 179.
Alexander´s Guest House
1118 Fleming St.
T: (001-305) 294-9919
www.alexanderskeywest.com
Es el primer hotel gay friendly de la isla. Impecable, cuenta con 17 habitaciones decoradas con muy buen gusto, piscina y cocina a disposición de los huéspedes. En alta, desde u$s 175 la doble con desayuno y cócteles al atardecer. Baja, desde u$s 120.
Southernmost Hotel Collection
1319 Duval St.
T: (001-305) 296-6577
www.southernmostresorts.com
Con 269 habitaciones, este complejo reúne tres hoteles para distintos gustos. Southernmost on the Beach invita a dormir frente al mar. La Mer Hotel & Dewey House es la opción de lujo. Hotel on Duval se encuentra sobre la famosa Duval St., a pasos de la playa. Todos comparten tres piscinas, playa, dos bares, spa, estacionamiento, conserjería y Wifi. En el Duval, desde u$s 119 la doble en alta. En baja, desde u$s 99.
DÓNDE COMER
Louie´s Backyard
700 Waddell Ave.
T: (001-305) 294-1061
www.louiesbackyard.com
Poco conocido, es una perlita que combina vistas increíbles del mar con deliciosos platos preparados por el chef Doug Shook. Como plan más casual ofrece su Afterdeck con una carta simple pero exquisita.
Blue Heaven
729 Thomas Street
T: (001-305) 296-8666
www.blueheavenkw.homestead.com
Tiene la mejor receta de yellowtail snapper de la isla. Su torta de lima es imperdible y el lugar, con mesitas al aire libre iluminadas por luces de colores, no tiene desperdicio. Cierra a las 22.
Sloppy Joe´s
201 Duval Street
T: (001-305) 294-5717
www.sloppyjoes.com
El bar preferido de Hemingway es conocido por servir enormes porciones, tragos generosos y porque no hay noche que no esté a tope.
El Siboney
900 Catherine Street
T: (001-305) 296-4184
www.elsiboneyrestaurant.com
Desde hace 30 años, ofrece comida tradicional cubana en una zona no evidente de la isla. Porciones abundantes a precios razonables en un ambiente familiar.
PASEOS Y EXCURSIONES
Yankee Freedom
T: (001-305) 294-7009
www.yankeefreedom.com
La cita para cumplir con esta salida de día completo es a las 7.15 de la mañana en el puerto. Desde allí parte el catamarán rumbo al Fort Jefferson, en el Parque Nacional Dry Tortugas. Tras dos horas de navegación se llega a la isla, donde se realiza una visita guiada por el fuerte y, luego, se practica snorkel entre corales de colores. Por persona, u$s 165 con desayuno buffet y almuerzo. Indispensable reservar.
Key West Butterfly & Nature Conservatory
1316 Duval St.
T: (001-305) 296-2988
www.keywestbutterfly.com
La propuesta invita a recorrer un enorme jardín de invierno repleto de coloridas mariposas. Visitar el gift shop es un paseo en sí mismo. Todos los días, de 9 a 17. u$s 12.
Southernmost Point
Whitehead St. y South St.
Quienes quieran sentirse más en Cuba que en Miami deben acercarse hasta este punto, donde la réplica de una boya marca el extremo más austral de la isla.
Fort Zachary Taylor
Southard St. al fondo, Truman Annex
T: (001-305) 292-6713
www.floridastateparks.or
Este Parque Nacional combina playas, que ofrecen atardeceres de postal, e historia, gracias a la presencia del fuerte homónimo construido en 1886. u$s 6 por vehículo.
TIPS PARA EL VIAJERO
- A diferencia de Miami, los impuestos o taxes de los hotels son más caros en Islamorada y Key West (a partir de 12,5%).
- Los atractivos sobre la Overseas Highway están señalados por los Mile Markers (MM), que descienden desde el nº 126 hasta el nº 0 en Key West.
- Si quiere visitar museos, lo ideal es hacerlo por la mañana ya que cierran a las 17, cuando es tiempo de celebrar el atardecer.
- Quienes visiten la isla no pueden dejar de probar su clásica tarta de lima hecha con su jugo y leche condensada. El Key Lime Pie es el postre oficial de cualquier restaurante y cada uno se jacta de tener la mejor receta. Según LUGARES, las imperdibles están en Lazy Days (Islamorada) y Blue Heaven (Key West).
- Como en Miami, por cada cuadra hay más de un parquímetro. No se fíe del clima relajado de la isla. Los controles son continuos y los policías no aceptan excusas de ningún tipo. Tenga siempre a mano billetes de u$s 1 porque las máquinas no entregan vuelto.
- El atardecer es una ceremonia imperdible que cada tarde se celebra en Mallory Square o a bordo de algún velero que busca acercarse todo lo posible al sol. Recuerde: de noviembre a diciembre ocurre entre las 17.30 y las 18.30. De abril a octubre, el espectáculo se da entre las 19.40 y las 20.20. El sol no espera, sea puntual.
S.O.S.
Tiempo de huracanes
La temporada de huracanes comienza el 1 de junio y termina el 30 de noviembre. Históricamente, el período de mayor actividad se concentra entre el 15 de agosto y el 1 de octubre. Sin embargo, no representa un impedimento para viajar a los Cayos. De hecho, es la etapa preferida por los europeos que aprovechan los precios bajos. Si llegara a haber sospechas sobre un posible huracán, además de que se va a enterar al instante, puede consultar la web oficial de la isla, donde figura toda la información al respecto y los pasos a seguir en caso de emergencia (www.fla-keys.com ó llame al 001-800-771-KEYS). Para más datos consulte la web del National Hurricane Center.
PARA AGENDAR
Fantasy Fest
La mayor celebración de Key West no tiene que ver con la fecha de su fundación ni con la memoria de algún prócer. De hecho, en ella no se usan símbolos patrios sino disfraces de brujas, monstruos, piratas y fantasmas, y unos divertidos collares (beads) que se compran de a docenas para intercambiar entre desconocidos. La fiesta fue inventada hace cinco años por el norteamericano Joseph Liszka para aumentar el flujo de turismo durante los soleados días del mes de octubre. Este preámbulo de Halloween (del 21 al 31) colma los hoteles, desborda los restaurantes y llena las calles de una locura sólo comparable con el Mardi Gras de Nueva Orleans. El fin de fiesta es un impresionante desfile de carrozas a lo Disney.
Por Connie Llompart Laigle. Fotos de Cecilia Kelly.
Nota publicada en la edición n° 176 de Revista Lugares.
Para dejar un comentario es necesario estar registrado a lugaresdeviaje.com
Registrate sin cargo o ingresá tu usuario y clave.
-
1
Dulcineadeltobos
2011-07-04 11:55:10
- Es precioso el lugar, la info que dan sobre donde dormir y comer es muy buena. La nota no lo aclara, pero para moverse dentro de Miami y en general en todo USA es indispensable contar con auto. Los invito a conocer mi blog de viajes
www.lucatdis.blogspot.com
Saludos! -
Abuso
(0)
(0)
VotarResponder
