(0) (0)

La Haya: Ciudad real

Llegamos para lo obvio: conocer la ciudad donde vive la argentina que cumplió el sueño de casarse con el príncipe azul, que en este caso es naranja. Si estuviste en La Haya, contanos tu experiencia.

Calles de La Haya. Autor: Cecilia Lutufyan.

Desde que Máxima Zorreguieta se incorporó a la familia real de la Casa de Orange, éste es el único lugar en el mundo donde se asocia a la Argentina con otro nombre que no sea el de Maradona o el de Messi. Y donde el churrasco y el tango son tan populares como los tulipanes.
Pero La Haya es mucho más que un cuento de princesas. Para empezar, es la tercera ciudad de la ONU, después de Nueva York y Ginebra, y sede de la Corte Penal Internacional.
La Haya es además una de las urbes europeas con más espacios verdes. Un tercio de su superficie son parques y plazas. En uno de esos retazos arbolados, junto al lago Hof Vijver, un grupo de músicos protesta pacíficamente contra un recorte a la cultura, con comida multitudinaria y orquesta. A pocos metros, un dinosaurio rojo de cinco metros abre una exposición en el parque Lange Voorhout, y Meg Ryan abandona el lobby del Hotel Des Indes, un lujo de 120 años. Todo eso lo vemos en un recorrido entre los edificios del Parlamento holandés, donde la reina Beatriz inaugura el año político. Si uno piensa que ya vio todo el arte de los Países Bajos en Amsterdam, se equivoca. El museo Mauritshuis guarda dos obras primordiales del acervo local, La joven de la perla (o La joven con turbante), de Johannes Vermeer, y La lección de anatomía del doctor Tulp, de Rembrandt.
Lo que no podemos creer es que un día como hoy, de inéditos 39° de térmica, vamos a terminar en la playa.  No es una como las de Araba –también subordinada a la Corona holandesa, en las Antillas– pero la playa Scheveningen es “La” costa local. Una Mar del Plata a la holandesa, con rambla, infraestructura de sobra y un mar donde hace falta coraje para meter los pies. Frío, frío. El balneario está construido en torno al hotel Steigenberger Kurhaus. Es monumento nacional y sus salones merecen una recorrida, como lo hicieron Igor Strawinsky y los Rolling Stones.
Otra cosa que hay que hacer es acercarse a un puesto de arenque (haring) frente a la playa. En Amsterdam lo piden trozado, pero acá lo comen crudo: entero, eviscerado, sin piel, ni cabeza. A lo sumo con un poco de cebolla picada. La forma típica de hacerlo es con la mano; se lo toma de la aleta caudal y se emboca por el otro extremo.
No muy lejos se encuentra Madurodam, conocida como “la ciudad más chica de Holanda” porque se trata de un parque temático construido en miniatura que replica los hitos del país a escala 1:25. Ideal para los peques, que juegan a ser Gulliver por un rato.

Nobleza obliga

Hay que decirlo: Máxima opacó totalmente a su marido, el príncipe Guillermo. El heredero al trono holandés nunca brilló por su atractivo ni por sus luces, y aunque siempre tuvo buen ojo para elegir novias lindas –dicen los súbditos–, ninguna tuvo el carisma de Máxima. Todos recuerdan las lágrimas de ella el día de su casamiento y adoraron el beso de lengua sostenido que le dio a él cuando salieron a saludar al público. Para los locales, es común cruzarse con la pareja por la calle Noordeinde, donde se levanta el muy discreto palacio real homónimo. Él se corta el pelo en la peluquería de enfrente y ella recorre seguido las galerías de arte con sus tres hijas, Catharina-Amalia, Alexia y Ariane.
En realidad, toda la Casa Orange-Nassau se benefició con la plebeya argentina. Ella les aportó frescura y los ayudó a verse más accesibles. Incluso ablandó la imagen rígida de la reina Beatriz, la mujer más rica de Europa (con una fortuna estimada en unos 4.700 millones de dólares), que hoy se muestra feliz junto a su nuera.
Y hay que reconocerle otros méritos a Máxima. Aprendió el idioma holandés y el saludo de princesa más rápido de lo que cualquiera tardaría en saber qué cubierto se usa primero según marca el protocolo. “Es como la chica de al lado, la vecina”, dice nuestra guía Mieke. Una vecina que en caso de abdicar pronto la reina Beatriz, nos pondrá coronita a todos los argentinos.


DATOS ÚTILES

CÓMO LLEGAR
Desde Ámsterdam. En tren.

DORMIR Y COMER
Hotel des Indes. Si no, un buen programa es ir al tomar el té, servido estilo buffet. www.desindes.nl
Busquen restaurantes en las calles Prinsestraat y Noordeinde. Los hay franceses, libaneses, mexicanos y asiáticos.

PARA SABER
En el Palacio Real, la bandera naranja izada indica la presencia de la reina Beatriz.
El dato insólito: el local de Pizza Hut sobre la misma calle (Noordeinde), otrora palacio y hoy imperio del fast-food.

CÓMO MOVERSE
Para llegar a la playa hay que tomar el tranvía 1, 7, 8 ó 9. El 9 también lleva al parque Madurodam.

LA MEJOR ÉPOCA
Junio. Es el mes de los festivales. Jazz, rock y música clásica se suceden en todos sus parques y plazas. También es el mes de la buena pesca del arenque, momento que permite consumirlo fresco.

MÁS INFO
www.denhaag.com

 

Por Cintia Colangelo. Nota publicada en revista Lugares 185.