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Los mejores bodegones de Buenos Aires

Un top five con los restaurantes populares donde se puede disfrutar de platos abundantes, sin pretensiones glamorosas y a bajo precio. Mirá los sugeridos y sumá tu recomendación

"Don Chicho", uno de los clásicos bodegones de Buenos Aires. Foto: gentileza LA NACION

Más allá de tendencias y vanguardias, Buenos Aires permite disfrutar de una mesa apetitosa y bien regada en algunos rincones que conservan la esencia del pasado e invitan a probar recetas como las de la abuela.

Los bodegones son un clásico de Buenos Aires concurrido por una clientela fiel y por turistas que buscan encontrar algo de esa ciudad que fue. Manteles de papel, pingüinos para servir el vino de la casa, tazones para la sopa, paredes descascaradas repletas de retratos autografiados por viejas glorias del deporte y el espectáculo que transitaron sus mesas, y mozos que asesoran sin especulaciones conforman una atmósfera pintoresca y atractiva.

Aquí van tan solo cinco opciones de las tantas que ofrece la ciudad.

Don Chicho

Plaza 1411 (Villa Ortúzar). Abierto martes a sábado mediodía y noche. Domingo solo mediodía. Lunes solo por la noche.

En una esquina fronteriza donde Villa Ortúzar tiene aspiraciones de Villa Urquiza y Belgrano "R" se emplaza este tradicional bodegón porteño muy concurrido por futbolistas y algunas celebridades locales. La bienvenida la da una ventana a la calle sobre la cual Doña Coti, o algunas de sus colaboradoras, continúa amasando esos tradicionales fideos al fierrito que le dieron identidad a Don Chicho, un bodegón de los de antes atendido por toda una familia. Como sucede en la mayoría de estos reductos, el clima es afectuoso y sin sofisticación, como corresponde. Los platos son todos caseros y el flan de postre es un imperdible. Las paredes descascaradas, la trastienda a la vista, los tubos de luz titilando y los manteles de papel completan la pintura detenida en el tiempo. Tita Merello y Luis Sandrini eran comensales habituales del lugar.

 

Spiagge di Napoli

Av. Independencia 3527 (Boedo). Abierto mediodía y noche (domingo por la noche cerrado).

Una cantina con todas las de la ley emplazada en el corazón del barrio de Boedo. Con más de ochenta años de historia, es todo un clásico de la cocina abundante y a buen precio. ¿Su menú? Lo mejor son las pastas que se venden por kilo. A pesar de la impronta italiana, también se pueden degustar platos vernáculos y pescados. Su salón tiene todos los tips de ambientación necesarios para convertirla en un refugio cordial. Bullicio, mozos serviciales y un estimulante vino de la casa hacen el resto.

 

La Maroma

Mario Bravo 584 (Almagro). Abierto todos los días mediodía y noche.

Ideal para cenar antes o después de alguna función teatral. Emplazado en el corazón de uno de los más concurridos circuitos teatrales de la ciudad, este bodegón es el refugio para espectadores, bohemios y artistas. Su atmósfera sórdida le otorga un clima especial no apto para quienes buscan refinamiento en un lugar impecable. Este rincón de Buenos Aires es ideal para los que van en grupo y no quieren compartir platos: su carta es una de las más surtidas de la ciudad con más de 300 opciones de comida casera. Algunas noches, es posible encontrarse con algún artista callejero que brinda su recital guitarra en mano y a la gorra. Bohemia con espíritu tanguero ciento por ciento.

 

Club Eros

Uriarte 1609 (Palermo). Abierto todos los días mediodía y noche.

Aunque se salga con olor a comida impregnado en la ropa o haya que esperar un buen rato en las horas de mayor demanda, esta opción es una alternativa a la vieja usanza en un barrio invadido por restó de moda ambientados de manera cool, pero con una carta que deja bastante que desear. En Eros sucede todo lo contrario: el ambiente es sencillo al extremo, pero la calidad de sus platos deja satisfecho al buen comensal. No hay una gran variedad, pero lo que ofrecen es apetitoso. Se destacan sus milanesas, las carnes y sus ensaladas fatto in casa. Al tratarse del buffet emplazado en un club de barrio, los gritos de gol sacuden a los visitantes que suelen llegar en masa colmando mesas extensas ideales para la sobremesa.

 

Miramar

San Juan 1999 (San Cristóbal) Abierto de martes a domingo mediodía y noche. Lunes cerrado.

Sus botellas sobre los viejos anaqueles de madera gastada son una estampa distintiva de este sitio que cuenta con una clientela fiel. Como cada vez que se visita un bodegón, la dieta hay que dejarla en la puerta y disponerse a disfrutar de los mejores platos de cocina tradicional y casera. En Miramar una de las especialidades son los fiambres que se filetean en el momento. El mondongo y las tortillas son dos de los platos más solicitados.

Por: Pablo Mascareño

 

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