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Paseo Gourmet por Paris

Delicias parisinas que no podés dejar pasar si visitás la capital francesa. Clásicos, sofisticados, dulces y saladas para quienes van por primera vez y para quienes vuelven a la capital francesa.  Cuál estu preferido

Empecemos por el bocado más buscado: el macaron. Un buen croissant se puede conseguir en cualquier parte, pero los pastelitos de polvo de almendra son la alta costura de la pâtisserie. En Pierre Hermé los presentan en “colecciones” y los exponen como joyas. Con siete locales en la ciudad, este pastelero extendió su éxito a Londres y Tokio. Uno de sus secretos es que usa sal marina. Si bien se disputa el prestigio con los macarons de Ladurée, los de Hermé están un paso adelante en audacia: frutilla y wasabi, pétalos de rosa, té verde y jengibre . Los de aceite de oliva y vainilla son para no compartir.
En materia de chocolates, La Maison du Chocolat es un referente, con la garantía de calidad en cualquiera de sus ganaches y bombones de fruta. Ojo: las trufas son altamente adictivas. Michel Cluizel, en la rue Saint- Honoré, tiene especialidad en naranjitas con chocolate. En versión líquida y caliente, el más popular es el de Café Angelina, a pasos del Louvre.
La tarteleta de frutillas de Gérard Mulot fue elegida la mejor de París. Otra de las creaciones de este célebre pastelero que atiende en persona su local de Saint-Germain, se llama sortilège, una tortita con mousse de chocolate y té a la mora
Dentro del rubro boulangerie, la famosa Poilâne es la única que desde 1908 se resiste a hacer baguettes. Sus panes redondos amasados a mano y horneados a la leña tuvieron entre sus adeptos a Salvador Dalí, que llegó a pedirle a Lionel Poilâne que le construyera un armario, una cama y una lámpara de pan, para comprobar si tenía ratas en su casa. Hay una reproducción de la lámpara en la parte posterior del local de la rue du Cherche-Midi. No dejen de probar el pan con pasas y nuez, y las punitions, unas galletas de manteca que son un celebrado insulto a las dietas.

 

Por Cintia Colangelo. Extracto de la nota publicada en revista Lugares 185.