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Puerta de Brandenburgo: símbolo de unidad alemana

La Puerta de Brandenburgo en Berlin fue durante años fue un hito de la división alemana. Pero con la caída del muro se transformó en un símbolo de unidad del país germano. Si estuviste en Berlin contanos qué fue lo que más te impactó

Es de piedra, se construyó entre 1788 y 1791 y funcionaba como puerta de entrada a la ciudad. De las puertas que tenía Berlín, es la única que queda en pie. La corona una Victoria alada que tira de cuatro caballos briosos. De día, de tarde, de madrugada, todo el tiempo hay turistas, debajo de la puerta y en Pariser Platz, la elegante plaza que la antecede. La zona es peatonal, pero se permite el paso de carruajes, taxis y bicis, claro. Pude ver, también, un par de Hummers- limousines y, lo más curioso, un Trabi negro estirado hasta ser limo.
El Traband, Trabi para los locales, fue un auto típico de Alemania Oriental. Trabant, en alemán, quiere decir satélite. Se eligió ese nombre en homenaje al Sputnik, que hacía poco había sido lanzado al espacio. Entre 1957 y 1991 se fabricaron cerca de cuatro millones de Trabis. En 2008, el modelo cumplió 50 años. Todavía hay más de 50 mil en marcha y cada tanto se ve uno en la ciudad. Hasta es posible hacer un safari por los íconos de la RDA en Trabi.
Cuando se levantó el muro, la Puerta de Brandenburgo quedó en tierra de nadie, en zona prohibida, sin acceso. Fue ahí, señalándola, donde Ronald Reagan, en 1987, le dijo a Gorbachov la célebre frase: ¡Tire abajo ese muro!
Hacia la Puerta miran muchas de las más de 300 habitaciones del Adlon, el hotel más clásico de la ciudad, y allí termina Unter den Linden (Bajo los Tilos), el boulevard ancho y señorial al que le cantó Marlene Dietrich. De los más de 400 mil árboles que tiene Berlín estos tilos son los más famosos. Durante el nazismo fueron talados y después de la guerra, vueltos a plantar.La Embajada de Francia, la Ópera, el Museo de Historia, la Universidad de Humboldt y otros edificios clasicistas se concentran aquí.
Del otro lado de la Puerta de Brandenburgo se accede al Tiergarten, el pulmón verde de la ciudad. Con senderos de bicicletas, árboles, lagos, monumentos y la Columna de la Victoria (Siegessäule), que antes estaba frente al Reichstag pero fue movida por los nazis a su lugar actual. Camino a la Puerta de Brandenburgo se cruza el Memorial del Holocausto (Holocaust-Mahnmal). Cerca de tres mil lápidas homenajean a los judíos asesinados por el nazismo. Fue diseñado por el arquitecto Peter Eisnman, y es difícil atravesarlo sin sentir una profunda tristeza.

 

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Por Carolina Reymúndez. Extracto de la nota publicada en revista Lugares 185.