(14) (2)

Qué podés conocer de Viena en sólo 3 días

Desde la Emperatriz Sissi hasta Sigmund Freud, pasando por Schubert y Klimt, la capital austríaca es una magnífica ciudad cultural que merece ser recorrida a pie y en barco, por el romántico Danubio.

Photo by reivax

Día 1

Desde el centro mismo de la ciudad, en Hofburg Quarter, empiece la caminata hacia la antigua sede imperial 1, donde se pueden visitar varios museos, y el palacio de la emperatriz Sissi, además de la escuela de caballos lipizzanos (no hace falta pagar el show, se los puede ver gratis en las prácticas de la tarde). Siga hacia el museo de Ciencias Naturales para ver la Venus de Willendorf 2. En el camino, hay que hacer un alto y comprobar por qué el café vienés es toda una institución. El famoso café Central, que solía ser centro de reunión de escritores y librepensadores, acaba de ser restaurado con el esplendor de sus buenas épocas. Se puede acompañar con una porción de la célebre Sachertorte.

Día 2

Con casi un millón de tejas verdes, negras y amarillas, la Catedral 3 es el punto de reunión obligado de todo viajero. Aunque no sea religioso vale la pena ir a misa el domingo al mediodía, cuando se presenta un programa musical único con orquesta completa junto al altar y un coro de más de 50 voces. Al salir, lo mejor es deambular para descubrir los anticuarios semiescondidos 4 en las callejuelas y pasajes. Antes de alejarse demasiado, tenga en cuenta que cualquiera de los bares de Sterngasse, sirve buenas milanesas (Milán y Viena se disputan su invención). Desde allí, caminar por la peatonal en dirección opuesta al río, disfrutar de la arquitectura y murales en Kärntnerstrasse hasta llegar al Opera House. Buen dato: se venden tickets sobrantes por 3 euros media hora antes de cada función.

Día 3

Considerado uno de los programas más románticos de Europa, el crucero por el valle del Danubio 5 es una excursión de un día completo (unos 60 euros) ideal para hacer durante una jornada con buen sol y temperatura. Sobre la costa se van viendo viñedos y antiguos castillos, entre ellos las ruinas de Dürnstein donde, según la leyenda, el rey Ricardo Corazón de León fue detenido. El último punto del recorrido tradicional es Melk y el Monasterio Benedictino. Al bajar del barco se puede almorzar en el único restaurante del lugar y tomar una visita guiada por el monasterio conocido como “Cuna de Austria”.

Queda todavía mucho más: los niños cantores, “El Beso” de Klimt, la casa donde Mozart compuso “Las Bodas de Fígaro”, ver las tumbas de los geniales Strauss, Beethoven, Brahms y Schubert en el cementerio Central, la casa en que Freud desarrolló su teoría del psicoanálisis… Haga lo que haga, tres días resultan escasos. Siempre habrá que volver.

Otras ciudades que podés recorrer en tres días: Beijing | Dubai | Londres | Lisboa | Milán

Nota publicada en septiembre de 2010.