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Una noche en el refugio Krugger, muy cerca de Esquel

Si el plan es desconectarse con todas las letras, éste es el programa indicado. La propuesta consiste en pasar la noche en un cálido refugio construido con madera de ciprés sobre la margen sur del lago Krugger, donde nace el caudaloso río Frey. ¿Llegaste hasta el Krugger? Contanos tu experiencia.

Llegar allí sólo es posible por agua o tras un exigente trekking de 12 horas, que generalmente se hace en dos tandas con acampe de por medio en Playa Blanca. La primera opción es la más rápida (y la menos exigente, claro). El barco sale de Puerto Limonao (también de Punta Matos) y navega el brazo sur del Lago Futalaufquen durante una hora. Finalmente llega al Krugger, después de atravesar el Estrecho de los Monstruos. Cuentan que esa angostura se hizo famosa porque en ella se han pescado  truchas de hasta 12 kilos.
Cerca de la costa, un muelle conduce a la remota hostería, un modesto refugio perdido entre un bosque de coihues, con una sala de estar y sólo tres habitaciones que miran hacia las cristalinas aguas del lago o del Frey. Aquí nunca será una excusa “te juro que no tenía señal para llamarte”. A pesar de estar a pocos kilómetros de Esquel no hay ni internet, ni señal de celular, ni teléfono. Tampoco luz eléctrica: el generador se enciende de 20.30 a 22.30. Si bien esta falta de confort puede parecer desalentadora, es la que hace la magia: uno se ve obligado secar los guantes junto al calor de una gran chimenea, comer a la luz de las velas y descubrir los colores del bosque bajo la luna llena. En el Krugger la naturaleza es tirana: ella marca las actividades para hacer de día –como caminar, pescar y leer–  y de noche, como dormir con auténtico sueño reparador garantizado. Y si a ese escenario se suman la calidez y la atención por los detalles de quienes reciben, el plan es perfecto. ¿Existe un placer superador al de llegar empapado al refugio y que la leña ya esté ardiendo en la chimenea? ¿Y si a esa escena se suman un té humeante y una tostada de pan casero? Esa es la misión de Fabián “Formo” Ramírez, uno de los engranajes fundamentales de Krugger, que se encarga de preparar platos tan inolvidables como la experiencia de dormir en este sitio. Quienes elijan pasar el día, también pueden disfrutar de la cocina y del trekking hacia las Palanganas del Frey por un sendero que avanza junto al río entre cañaverales de colihue, plantas de chaura y fucsias magallánicas. Tras dos horas de caminata se llega a un recodo donde se forman los famosos piletones o palanganas que están inmersas en un paisaje que parece creado para meditar. Hay tiempo suficiente para regresar al muelle y tomar la última lancha del día hacia Puerto Limonao o Punta Matos.

 

Refugio y Camping Lago Krugger
T: (011) 15-4424-7964

info@lagokrugger.com.ar I www.lagokrugger.com.ar

 

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Por Connie Llompart Laigle. Extracto de la nota publicada en revista Lugares 198.